Hace poco más de un año que a dos babosas resentidas a las que nos tiembla la voz nos dio por abrir un blog. Por suerte, esta aventura no nos llevó a descubrir que existen los sábados por la mañana –que ya destinábamos para acabar la rumba del viernes por la noche– o a encontrar ninguna otra nimiedad sobre el tiempo o los días de la semana.

Pocas semanas después de agregar a un enano al equipo, ya los autores de las letras más intrascendentes que ha dado internet estábamos siendo amenazados, como cualquiera que se atreva a decir algo en público en Colombia, y tuvimos que salir del país a vivir en Barcelona, hecho que automáticamente nos convertiría en escritores. Desde la capital catalana nos las arreglamos para dirigir una segunda temporada de un famoso reality que nos había dado por hacer con algunos de los malísimos autores colombianos –perdón por el pleonasmo–, y mientras vendíamos figuritas de Gaudí en el Parc Güell seguimos inventando otros textos que necesitaban de poca inventiva. Así, por ejemplo, revelamos las 101 cosas que todo colombiano debe saber sobre la cultura, nos inspiramos en el catálogo más esnob de los supermercados –la revista DonJuán– para seleccionar a las 10 doñajuanas del 2009, diagnosticamos las enfermedades del arte colombiano y hasta hicimos un museo.


El nuevo año trajo nuevas secciones, que se sumaron a nuestros pésimos chistes y a nuestro cubrimiento de la nimia cultura nacional: el bobo del mes –donde destacamos lo mejor de la política, la cultura y la bobósfera nacional–, el comunicado de prensa de la semana –un sentido homenaje a los jeques de prensa que hacen el trabajo de las salas de redacción de cultura del país– y la bobada retro –para recordar que, desde el principio, nuestros escritores han sido unos bobos–. Incluso, pidiéndole un préstamo al minerito Colmena, contratamos a Ricarbo Bada como corresponsal internacional.

Pero, como siempre, fracasamos: se nos venció la visa en España y tuvimos que volver a Colombia, a pesar de tener 4000 lectores semanales y otros tantos seguidores en Twitter nuestras entradas cada vez eran más malas y, finalmente, esta semana nos metimos con el escritor más equivocado de los últimos años: Andrés Caicedo. Lluvia. Nos hicimos a un enemigo muy poderoso que, desde ultratumba, nos jaló las orejas y nos hizo caer en la cuenta de que deberíamos dedicarnos al voleibol o, lo que es peor, a dictar clases en una universidad de pacotilla, montar un cineclub o aprender a bailar salsa. Nieve.

Por eso, anunciamos con dolor nuestro retiro de la blogósfera. Les dejamos el camino libre a los trolls que nos tienen en lista negra, a las ensayistas que no saben qué carajos es un ensayo, a l@s ensunch@s que nunca aprenderán a hacer poesí@, a las inmóviles movidas literarias y a los cocineros de aguados comunicaldos de prensa. Fuimos abatidas, aunque no en combate.

Como último adiós, al estilo de Paulina Rubio, dejamos esta conmovedora encuesta sobre el futuro:

¿A qué se dedicarán las bobas?
A escribir la revista de Colsubsidio
A defender televidentes
A ser un DJ set en Radiónica
A montar un bar en San Andresito

¿Qué van a hacer los fieles y bobos lectores de La Bobada Literaria?
Suicidarse
Montar una religión
Montar un blog llamado La Rebobada Literaria
Llorar escuchando a Maná

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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