O al revés. O como sea. El caso es que en ésta camioneta los gallos tienen gallos y todos vienen de la misma bodega. Es decir: una noche de otoño de 1993 Harrod Blank decidió que ya no se aguantaba más, que ahora sí iba a realizar su sueño de toda la vida: forrar una Volkswagen Beetle del 65 con cámaras de retratar, y tomar fotos del mundo entero con ella. O bueno, de América entera. La idea, que buscaba engañar a la gente que pensaría que las cámaras eran mera decoración, funcionó. Vivía en ese entonces en San Francisco, armó la camioneta, y se vino para Nueva York, ciudad desde donde ha patentado la marca de su camioneta/cámara o su cámara/camioneta. El señor y su van han pasado por todo tipo de galerías de arte y exhibiciones automovilísticas a través de las carreteras Norteamericanas. Y hoy fue visto parqueado en Park Slope, Brooklyn. Lo chistoso, sin embargo, es que la fotos que Blank toma con su van no se ven por ningún lado.



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