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Seregon O’Dassey no toma sangre todos los días. Depende del día: de cómo se sienta. Unas dos o tres veces por semana. Nunca en público. Y es que, además, no es como la gente piensa: es cuando, digamos, su novio se corta, o cuando se provoca de carne cruda, o cuando ve una pequeña navaja con la que se pueda cortar inocentemente. Nada que le vaya a dejar una cicatriz. Un mero sorbo de sangre, y ya. Es como el sexo, dice: algo que uno solo hace con alguien confiable y con precaución.

Seregon O’Dassey es la vampira más famosa de Manhattan. Desde niña ha estado en contacto con el tema vampirezco y cada vez se hace más famosa, puesto que se ha logrado vender como la actriz vampira. Este mes, además de grabar películas clandestinas de vampiros, estará en Vampires Revealed, en el canal paranormal del Estado de New Jersey. Después de estar en la Marina, pasó a la Universidad, donde se graduó de estudios funerales. Tomó clases de actuación y de ahí llegó a la televisión. No obstante, como dice ella misma, es especialista en embalaje de cadáveres, planes funerales, cosmetología mortuaria y arte restaurativo de cadáveres.

O’Dassey se hizo famosa a punta de contar su historia como vampira, que esta vez narró en una rueda de prensa que le hicieron en la Universidad de Nueva York. Lo interesante, más que cualquiera de sus historias, es que la señorita cumple al pie de la letra con la fantasía de la vampira erótica.

Dice ella que la escena vampirezca en Nueva York es muy dispersa y no tiene un núcleo cohesivo. La compara con Filadelfia, una ciudad grande con uno que otra excentricidad. New Jersey, en cambio, es donde la sangre tiene un lugar especial. Los neoyorquinos son, en el mundo de los vampiros, los conservadores del asunto. Las jerarquías son como en el gobierno, dice: cada corte tiene sus reglas, ideologías y políticas. Uno le tiene que obedecer a un jefe, y mientras se encuentre por fuera de la jurisdicción, tiene que estar reportándose. También hay escándalos, y es por eso que ella se retiró de su corte hace un par de años: porque algún otro vampiro la estaba acosando y chantajeando y nadie hacía nada porque el tipo era de la nobleza. O’Dassey no da muchos detalles del incidente, pero explica que su carrera se estaba viendo afectada por las roscas del mundo vampirezco de New Jersey.

Entonces, ¿a qué sabe la sangre? “Tiene un sabor grueso, algo sucio. Pero no es ni dulce ni ácida. Es como cuando uno toca una barra de metal y después se lame el dedo. Lo que mucha gente no sabe es que es un laxante natural: si uno toma mucha, se enferma. Hay que tomarla con energía, pero sin exagerar. Como en todo. Pero sí que me hace sentir bien; me ha enseñado el sentido del control y la naturalidad.” Salud!

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