No tiene corazón la Dimayor al haber sancionado con una fecha a Willy el tiburón por conducta obscena. Cómo se le puede castigar, si es un pobre animalito que no sabe lo que hace. En su naturaleza depredadora está usar sus genitales contra todo lo que se le cruce: la camiseta del Cúcuta, el dummie de Pastas La Muñeca. Instinto de supervivencia en su estado más puro.

Que a Jorge Luis Pinto, en cambio, le claven diez fechas por atacar verbalmente a un árbitro también es exagerado, pero bueno, el DT del Cúcuta es un hombre hecho y derecho; él sabía lo que hacía cuando encaró, insultó y amenazó al cuarto árbitro del juego Cúcuta-Envigado, Alberto Escalante.

Este Junior ha tenido que pasar por todo para llegar a esta final contra el Caldas. Peleó descenso el torneo pasado y se salvó por poco; en la primera fase de los cuadrangulares sacó dos puntos de nueve posibles; en el Pascual Guerrero jugó a no perder y a los 30 minutos del primer tiempo lo habían bailado y metido dos goles. De todo se puede recuperar el equipo, incluso de jugar sin Giovanni Hernández, pero la ausencia de Willy el Tiburón sería una pérdida irreparable.

El escualo se ha robado el corazón de todos; de los estudios de Disney lo buscan para que frote sus partes impúdicas contra La Sirenita en su próxima película, y desde Fox, Matt Groening ya ha comprado los derechos para que haga lo mismo con Lisa Simpson. Uno se hace hincha de Junior, así no le guste el fútbol, solo por tener a Willy de su lado.  

Hay que estar en estos días en Barranquilla para entender lo que se vive. Tanquetas de policía, detenidos y desmayados en el coliseo Elias Chegwin, único sitio donde venden boletas para el domingo; desempleados pidiendo plata en la calle, no para comer, sino para reunir los 60 mil pesos que cuesta el bus hasta Manizales.

En la ciudad se empezó a beber desde que Junior empató en Cali (en realidad se bebe desde tiempos inmemoriales, pero ese es otro cuento) y la gente no piensa parar hasta el próximo lunes festivo. Sería bueno para el fútbol que ganara Junior, pero no tan bueno para Barranquilla. La República Islámica de Irán, dividida por las elecciones presidenciales, no vive días tan agitados como los que podría afrontar la capital del Atlántico de quedar su equipo campeón. Desde ya sugiero la intervención de los Cascos Azules de la ONU para controlar la situación, Willy no puede con todo él solo.

Mientras firma el contrato con los estudios Disney, actúa en este video:



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