Fue el periodista Eduardo Arias quien hizo el recuento en Facebook. A octavos de final, en lo que él mismo llamó “El Mundial de las camisetas", clasificaron siete Adidas, cinco Nike, dos Puma, una Umbro y una Brooks.

Son detalles pendejos, pero que apasionan a los enfermos por el fútbol. Como saber, por ejemplo, que Levi´s vistió a México en 1978, que solo hasta 2002 Italia puso la marca de su patrocinador en su uniforme, o que en la Holanda de 1974, patrocinada por Adidas, Johan Cruyff utilizó un uniforme con dos rayas en lugar de las tradicionales tres por tener un contrato de exclusividad con Puma.

Esta vez las marcas pusieron toda la tecnología disponible para que los jugadores estuvieran lo más cómodos posible, usando nombres ultraespecializados para sus productos. Acá ya nadie llega a descrestar con cualquier prenda Saeta (mis preferidas).

Adidas, la que más aportó a segunda fase (Alemania, Argentina, España, México, Eslovaquia, Paraguay, Japón) vistió a 12 de las 32 selecciones y se mandó con una tecnología llamada TechFit. Algunos habrán notado en televisión que a los jugadores que las usan se les ve una X en la espalda, detalle que no es decorativo, sino que tiene como objetivo ajustar la camiseta al cuerpo. Vienen sin costura y estabilizan los músculos.

Según la marca alemana, esta tecnología ayuda a la eliminación de ácido láctico en un 5%, mejora en 1.1% la velocidad, 4% el salto y tiene casi un 1% menos de resistencia al viento. Así que si usted ve que Messi llega al balón primero que todos, ya sabe por qué es.

Su más fuerte competidora, la norteamericana Nike, llego al Mundial con diez equipos, y para vestirlos hizo sus uniformes con trece millones de botellas recicladas de basureros de Japón y Taiwan. Para fabricar todas las prendas se necesitaron 245.000 kilos de envases.

Puma, fiel a su nombre, trajo algo llamado Powercat, técnica que captura y cuantifica el movimiento humano en tercera dimensión para asegurar que cada jugador utilice la menor fuerza y energía en cada movimiento. Uruguay y Ghana, los dos equipos de la marca que sobreviven en competencia, probarán dentro de pocas horas en el Soccer City las bondades de dicha técnica.

De Inglaterra, fiel a Umbro, se puede decir que vino con un uniforme blanco, impecable, donde todos sus jugadores parecían golfistas. Por usar el rojo fue que cayeron contra Alemania. Por último, Chile se la jugó con Brooks, marca norteamericana especializada en atletismo, y que en materia de fútbol viste también a la selección de Sri Lanka.

Está bien que la moda evolucione, que los jugadores estén más cómodos, pero como coleccionista de camisetas puedo decir que mis preferidas siguen siendo la de Alemania en el Mundial del 90 y la suplente del Manchester United en la temporada 92/93. Eran otros tiempos, épocas en las que no importaba que cada camiseta terminara pesando varios kilos más después de cada partido por cuenta del sudor.

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