Es un tipo raro Zinedine Zidane. Dueño de un talento puro, posee también un inagotable resentimiento, algo de rabia en el corazón que no la van a aplacar ni el dinero, ni la fama, ni los años. Lo mejor que ha dado el fútbol desde que se retiró Maradona dio una rueda de prensa en Johannesburgo esta mañana.

Lo último que le vimos hacer como jugador fue darle un cabezazo a Marco Materazzi y luego salir caminando de la cancha, a diez metros de la Copa del Mundo orondamente exhibida. Ni la miró, como si no la deseara. Una despedida a lo grande.

Teniendo en cuenta que eso fue hace ya cuatro años, no deja de sorprender su capacidad de convocatoria: más de trescientos periodistas y otros cuantos curiosos se reunieron en los cuarteles generales de Adidas frente a Mandela Square para oír lo que tenía que decir.

A su lado en la mesa central estaba Lucas Radebe, gloria del fútbol surafricano con experiencia en dos Mundiales. Nadie le hizo preguntas a Radebe, todos habíamos ido por Zidane. Le interrogaron en todo tipo de idiomas, pero el francés solo habló en su lengua pese a que habla italiano y español. Una traductora repetía sus respuestas en inglés.

La regla solo fue rota dos veces por él mismo. La primera fue tras la pregunta de una española que quiso saber si él sabía quién era el traidor dentro de la selección francesa, tema del que días atrás había hablado su actual capitán, Patrice Evra. Respondió que no tenía idea, que él no estaba en el equipo, y luego se la devolvió: ¿Lo sabes tú?

La segunda vez fue para responderle a una periodista costarricense que nos tenía locos y que le robó el show al decorativo Radebe. Era una rubia de senos incontenibles bajo una liviana blusa blanca. Ella quiso saber si tenía planes de dirigir la selección francesa y si pensaba que la crisis del equipo iba a afectar el desempeño contra Sudáfrica en la última fecha de la rinda de grupos.

A Zinedine le cambió el semblante. Bajó la guardia y contestó sonriente, primero en francés y después en español. Según sus palabras, no tiene intenciones de ser seleccionador nacional y garantizó que cuando su amigo Laurent Blanc asuma el cargo, va a acabar con todos los problemas. Todo esto mientras a la costarricense (adjunto foto) se le hacía más profundo el escote.

Así cualquiera se aguanta una rueda de prensa. Excepto, tal vez, Radebe.

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