No sigan intentando descubrirme porque es muy difícil que pase. Muy pocas personas saben quién soy yo. El tipo de la universidad que decía quererme y un par de amigas, no creo que nadie más. Me preocupa que en los comentarios mencionen páginas de acompañantes y mujeres que supuestamente soy yo. Lo mismo cuando dicen, “ya sé quién eres” y mencionan a fulanita del politécnico o a fulanita de la Javeriana. He dado suficientes pistas de mi vida pero, obvio, no voy a decir más de lo que debería para proteger mi identidad, ya se los he dicho. Yo sé que todos me imaginan de cierta forma y solo les puedo decir que eso me halaga. Ya verán mis fotos y ya pensarán lo que quieran pensar.  Creen que soy un invento, que soy ficción, que soy real, etc, como sea, estoy aquí, diciendo lo que hago y pienso y lista para afrontar la recta final de este blog. La recta final incluye las fotos para la revista. El año se va a acabar y el blog de Andrea también. Será en diciembre, no antes, y me encantaría seguir escribiendo en SoHo, seguir contándoles de vez en cuando qué ha pasado con mi vida, si sigo estudiando, si me retiré de lo que hago, si me enamoré o no, si me llego a casar o no, si llego a tener hijos o no.  Trataré de hacerlo así sea cada dos o tres meses, no sé qué piensan.
 
A veces pienso y creo que sería una buena mamá, creo que tengo un instinto maternal grande. Antes de que me insulten o me digan que cómo se me ocurre ser mamá  o pensar en eso siendo una puta, les digo que cuando pienso en eso, me veo retirada del trabajo. Es cierto lo que dijo alguien en un comentario que la “que es no deja de serlo”, pero no sé, tal vez y haga el mejor intento. He pensado mucho en irme un tiempo a otro país, tal vez a Estados Unidos a mejorar mi inglés, o tal vez me quede aquí y busque trabajos nuevos que no tengan nada que ver con el mundo de las prepagos. En eso sí les puedo decir que muchas prepagos piensan en lo mismo, en saber qué viene después. Para el que me escribió en facebook que comparte conmigo el gusto por la serie de televisión Two and a half men, me encanta. Me siento acompañada. El personaje de Charlie es lo máximo, me hace reír mucho, es el tipo más perro del mundo pero además me encanta el tipo, es divino, y me hace reír. Además el tipo más afortunado porque vive con unas mujeres que ya quisiera más de uno.  Soy mucho de ver, canalear, de hacer zapping, veo de todo un poco, El Capo cuando puedo y las viudas de la mafia. De esta última novela hay cosas que se parecen a lo que vivo, pero no todo, exageran, caricaturizan a las mujeres. Yo, como sea, estudio y tengo un nivel académico bueno y eso seguirá siendo así.  Esas series como Sin tetas no hay paraíso o esta de Caracol, tiene mucho de cierto, es algo que no se puede ocultar y las prepago están por todas partes. A veces las mujeres piensan que una prepago es la que se acuesta por plata y ya. No es así. También están las que reciben regalos, ascensos de puestos, un carro, un viaje, algo de ropa. ¿Cuántas mujeres no han aceptado que un medio extraño las invita a un viaje concientes de que lo que les espera es tirar en algún momento? Y no son putas oficialmente, y no están viajando con sus novios propiamente. Están dispuestas a “conocer” Europa con su jefe pero también saben que la acostada no se la rebajan.
 
No es que todas las mujeres sean putas, pero cuántas se dejan tocar de un viejo verde que las consiente a punta de regalos. Pasa y pasa mucho. Es culpa, en general, de la sociedad. Como les he dicho siempre si hay putas y se multiplican es porque hay muchos hombres que las buscan y las piden. Por algo será el oficio más antiguo del mundo y el que nunca se acabará. El desempleo nunca será amenaza para una puta. Me gusta hablar las cosas como son y por eso muchas prepagos que dejan el trabajo recaen de nuevo cuando se ven medio angustiadas de plata. Darlo por dinero siempre es lucrativo y siempre es viable, siempre hay gente con quién tirar.
 
Anoche no salí de mi casa, me di un lujo que pocas veces me doy que es romper la dieta: pedí una pizza a Domino´s y me puse a ver películas. Apagué el celular y quise estar sola. La pizza que más me gusta es una que trae tocineta y maíz, se las recomiendo. No como muy seguido no porque no me guste sino para no dañar mi figura. Igual madrugué esta mañana al gimnasio y así no me siento mal. Siempre ando con un reloj polar. Con el que voy midiendo las calorías que quemo. Eso no dejaré de hacerlo nunca. Me gusta verme bien pero anoche quería desjuiciarme con eso, creo que hay que disfrutar esos momentos de la vida. No dejo, en todo caso, de sentirme sola, pero una buen película puede ser compañía, como también ir al gimnasio  y correr y luego hacer abdominales. Pero todo esto va a lo que mucho no quieren ver: a la larga soy una mujer normal. También me gusta comer, bailar, hacer ejercicio.  La verdad he seguido trabajando en esto pero cada vez menos. Casi no prendo el celular, a veces sí lo hago pero mi ritmo  de trabajo ha bajado , yo misma lo he bajado porque siento un desgaste propio de cualquier trabajo. ¿A ustedes no les pasa en lo que hacen?  Hoy, que es viernes, quisiera algo más normal. Ir con un amigo a comer o tal vez a bailar a un buen sitio de salsa. Como dicen, hay cosas que el dinero no puede comprar. Pero sé que no será así, la contradicción permanente de mi vida es que estoy rodeada de hombres pero a la vez no tengo a ninguno.
 
Les deseo, en todo caso, un feliz puente. Que descansen mucho y piensen en muchas preguntas que aún no les haya resuelto. Aquí estoy para eso. Siempre pienso en ustedes.
 
Un beso.

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