Ya varias personas me han preguntado qué es exactamente el punto G y dónde queda. Pues bien, según Wikipedia, el famoso punto fue descubierto por un ginecólogo alemán de nombre Ernst Gräfenberg y queda justo detrás del hueso púbico.

Según este ginecólogo, se trata de una especie de rugosidad, una pelotita del tamaño de una moneda, que es muy sensible y que funciona como inductor del orgasmo.
Ahora, en términos cristianos, cuando una mujer siente que se orina al tener un orgasmo, ese es el punto G en acción. La pelotita estimulada presiona la uretra y de ahí viene esa extraña y fascinante sensación.

Y si bien para las mujeres el punto G es fácil de encontrar y de palparse, para los hombres, sin embargo, ha sido algo así como la búsqueda del Santo Grial. Una aventura a lo Indiana Jones que los lleva a meterse de pies y manos por las cavernas de lo desconocido… armados de un látigo. Muchos hombres han desistido de buscarlo, convencidos de que no existe. Otros cuantos han encontrado falsificaciones, pero algunos han hallado aquella pequeña llave y han abierto el cofre, por así decirlo.

En realidad, no tiene por qué ser complicado. Basta con un poco de paciencia y una mano que los guíe, y listo, todos los secretos del orgasmo femenino se abrirán con su tacto.

Para empezar, pídale a su pareja que le muestre dónde queda. No tiene que meter los dedos muy profundos, basta con la primera falange. Se mete el dedo, con la yema mirando al frente, y se empieza a palpar detrás del hueso púbico, o sea, contra la pared frontal de la vagina. El resto es simplemente ejercicio. Mover, estimular, jugar, y listo.

Ahora, si prefiere tocar el punto G con su pene, la forma más eficaz de hacerlo es acostado boca arriba y con su pareja sobre usted, cabalgándolo. Su pene dará justo contra el famoso lugar, y el orgasmo será fácil y rápido.

Existen ginecólogos que piensan que las terminaciones nerviosas del punto G son ramificaciones del clítoris y que por lo tanto no existe tal joya maravillosa, pero sin importar si pertenecen al clítoris o son nervios independientes, funciona.

Todos estos tecnicismos sólo me dejan con una duda. Si ya se conoce ese punto, si es tan fácil de ubicar, ¿por qué es tan difícil encontrar buenos polvos? Se me ocurren dos respuestas. La primera, es que son pocos los que están interesados en buscarlos de verdad. Y la segunda es que todos los cuerpos son diferentes. Mientras que hay mujeres que eyaculan apenas les tocan el punto G, hay otras cuya pelotita está tan escondida o es tan pequeña que no pueden llegar a tener un orgasmo con facilidad.

La única solución entonces es preguntar, tantear, tocar y meterse dentro de esas cavernas misteriosas para ver si allá adentro en efecto está el santo grial.

Escríbeme a lola@soho.com.co

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.