Una amiga que se casó joven me decía el otro día que ya el sexo era tan aburrido con su esposo que no sabía qué hacer. Mientras me contaba esto, recordé que mi primera jefe, cuando estaba empezando a trabajar, me había dicho que tener la regla era una delicia porque no tenía que abrirse de piernas durante cinco días.

Le pregunté a mi amiga qué era lo que hacía que el sexo entre casados resultara siendo tan odioso para algunas mujeres, y ella me respondió con una frase contundente: “Es que se le trepan a uno, lo chuzan y se van a dormir”.

Por supuesto no son todos, ni más faltaba. Ni tampoco todas, no hay que generalizar, pero lo cierto es que me causó curiosidad el comentario de mi amiga y empecé a preguntar por ahí.

“Claro –me dijo la administradora de la peluquería a la que voy–. Yo a mi esposo le pido que me agarre una teta a ver si todavía siento algo”. Mis dos primas divorciadas corroboraron la información que tenía, diciéndome que siempre se las comían en las mismas posiciones, y que el calentamiento previo no lo usaban para nada.

Otras amigas me dijeron que no había tal cosa, por supuesto. Que sus parejas siguen siendo igual de amorosas que hace años y que el sexo es cada vez mejor.

Sin embargo no puedo evitar pensar que, con el tiempo, tanto hombres como mujeres perdemos el interés. Esa boca que antes no podíamos dejar de desear ya no nos atrae de la misma forma. Ese cuerpo que nos excitaba sólo con recordarlo, ya nos parece cotidiano de tanto que lo hemos recorrido con nuestras manos y en nuestra imaginación.
El sexo se vuelve, entonces, una forma más de autosatisfacción. Una “chuzada” como decía mi amiga.

Y todo estaría bien, lo que ocurre es que las mujeres requerimos algo más de tiempo y de trabajo para excitarnos, para mojarnos y para venirnos, y si un tipo se salta el preámbulo de besos y caricias y nos lo mete de una vez, lo más probable es que necesitemos toneladas de lubricante y luego nos quedemos iniciadas (en el mejor de los casos).

Supongo que están pensando que les voy a dar un consejo para “revivir la llama” o para tener sexo perfecto eternamente, pero lo cierto es que no tengo una solución al respecto.
Esta entrada más bien lo que busca es pedirles a los lectores que saben cómo hacer para despertar de nuevo el interés en el sexo, que escriban y les cuenten a quienes andan aburridos (o aburridas) con tan poco placer y tanta monotonía, cómo se encuentra de nuevo la felicidad en la cama.

Escríbeme a lola@soho.com.co

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