El viernes zarpó un barco de tres pisos de uno de los canales de Bushwick, en Brooklyn. Lo navegaba un muñeco gigante con cara de burro y cuerpo de serpiente. El capitán, Kizzy, era un gitano malabarista que vino a Nueva York única y exclusivamente para darle guía a este barco. Por su parte, la mucama, cuyo nombre cambió rutinariamente una vez por hora durante la noche, vestía un sombrero mexicano, pantalones morados y un brasier transparente que permitía ver su piel pintada con tribales rojos. El viernes, 11 de septiembre, zarpó de Bushwick un barco que mejor sería definido como un circo andante.

¿Los culpables? The Flux Factory, una organización sin ánimo de lucro que reúne diferentes corriente artísticas en eventos de todo tipo. Eventos, por consiguiente, cuya precisa definición es difícil de establecer. Lo del viernes era una fiesta, sí. Pero su eje temático era el performance, y con eso la fiesta tomaba una forma de galería paradójica. Por eso estaba el ‘Hombre Camino’, un señor acostado en un bar encima del cual la gente tenía que caminar. En un cuarto, había un tipo colgando fotos de Playmates con gorros del Ku Kux Klan. En otra cabina —ésta con música folklórica irlandesa mezclada con house— había una bola de plástico gigante dentro de la que una persona caminaba sobre la multitud hasta que su borrachera se lo permitiera. 3 gitanas leyendo el tarot, 2 hombres tatuados haciendo Popcorn y un museo de la chancla, se reunieron con 10 Djs y 24 artistas performance a hacer una fiesta en un barco del 140 pies con 2 pistas de baile y 3 tarimas de conciertos en las que tocaron 6 grupos de rock. ¿Posibilidades de coherencia? Remotas.

Desde 1994, primero en una fábrica abandonada en Williamsburg y después en un edificio abandonado en Queens, un grupo de estudiantes del New School han estado reuniendo tendencias artísticas que no precisamente se reconocen por su racionalidad. Ejemplo, unos de los integrantes estuvieron el sábado barriendo el mismo espacio de dos metros cuadrados en Washington Square durante 4 horas. Con el tiempo, la compañía ha ido creciendo con la ayuda de diferentes patrocinadores, y hoy, 15 años después, el colectivo es un espacio para nuevos artistas que quieren dar a conocer su obra. Lázaro Valiente, el reconocido artista mexicano, es hijo de esta casa. Dos cuadras al norte de Queens Plaza, han montado una sala de exhibiciones, un cuarto oscuro, un teatro y un cuarto de computadores. El próximo 18 de septiembre, The Flux Factory inaugura en el EFA Project Space de Manhattan una exposición que le rinde tributo al libro antropológico Un Africano en Goenlandia, un testimonio del autor Togolés Tété Michel Kpomassie de un viaje que hizo al continente congelado.

De Bushwick viene un barco cargado de un circo, dos galerías de arte y una discoteca. Volvió de milagro.

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