La WC recoge los más selectos desechos de nuestra sociedad en una emisora para la mensa mayoría. Junto a Culito, el líder de opinión –lo que sea que significa eso– más influyente del país, se encuentran patiños –pero no Enrique ni Jorge– que demuestran la bobodiversidad del periodismo colombiano.

El más reciente hallazgo se hubiera quedado en el anonimato si no hubiera sido por una entrevista en la que deja clara su “in” parcialidad y le falta poco para pedirle al director de La sociedad del semáforo que le devuelva la plata de la entrada porque su película es muy mala. Por petición del Juglar del Zippo damos nuestro veredicto: Mareo Alcallá es un patán y a Rubén Me Endosa se le quedó el sombrerito en una rumba y no supo defenderse: a preguntas tan brillantes como “¿dónde están el inicio, el nudo y el desenlace?”, Rubén responde “yo me nutro del desprecio y de que las cosas fracasen” –por eso, seguramente, es que se presenta a cuanta premiación existe y hace DJ set en InVitro– y, en un acto absolutamente sombrerito*, acusó al periodista de tener “la tiranía de los micrófonos”. El periodista inició su ataque diciendo que “su película nos pareció muy mala”, y lo terminó diciendo que “no estamos de acuerdo con su película”, pero el séptimo artista no fue tan audaz como para preguntarle a quiénes se refería con “nos”, ¿a usted y a sus parásitos intestinales?

Al final, los que ganaron fueron los radioescuchas: los 15 minutos de pelea causan más risas que cualquier entrevista de Culito tratando mal a los entrevistados o traduciendo mal lo que dicen los gringos, que cualquier escena de La sociedad del semáforo con música de Frank Zappote, alias Edson Velandia, o que cualquier entrada de este moribundo blog. Y como en La Bobada Literaria no nos gusta nada –mucho menos el cine colombiano–, en lugar de defender a Rubén –con quien ya nos hemos enrumbado varias veces– o a su película –con la que nos echamos un placentero motoso–, decidimos contratar al alevoso entrevistador y encargarle el análisis de diferentes obras cada cierto tiempo en una nueva y novedosa sección que hará las delicias de todos: La tiranía de los micrófonos.

Absolutamente enamoradas de su impertinencia y de la inteligente mezcla de solidez y estolidez de sus argumentos, le hicimos una prueba de talento antes de contratar sus servicios pidiéndole que nos anticipara una reseña de uno de los últimos libros que compró –como dice que se debe hacer–, no sobre el último que le prestaron ni sobre su más reciente hallazgo en una biblioteca. Esta es la reseña que hizo sobre El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Marketing:

Acabamos de leer El coronel no tiene quien le escriba y quisiéramos saber realmente cuál era el objetivo del autor con este libro. Aquí en La Bobada Literaria apoyamos fuertemente a la literatura colombiana. Yo no seré crítico literario ni nada, pero dicen en la mayoría de las teorías de la literatura que las historias deben tener un inicio, un nudo y un desenlace y esta del coronel que espera la pensión parece una colcha de rechazos. ¿No será más bien que el autor hizo una obra pensando en sí mismo y no en los lectores? La verdad no estamos de acuerdo con la novela. ¿Cuál sería el objetivo del autor con ella? Uno entra a sus páginas –de un libro por el que pagué casi 40.000 pesos en el carulla de la 85 con 18– con la promesa de que al coronel le va a llegar la pensión que se le debe por sus años de servicio, y al final nunca puede disfrutar de su pensión; nunca se cumple el supuesto objetivo, lo que la deja sin hilo conductor. La verdad a nosotros nos quedó haciendo falta esa parte. Nos faltó ese detalle. Nos sentimos tumbados. Ni siquiera vimos al gallo pelear, que es la otra promesa que se hace durante toda la supuesta historia –el autor dice que la hay pero no la vimos–. Yo la verdad no sentí que este libro se llame El coronel no tiene quien le escriba , porque el coronel lo que está esperando es una plata y no una carta amorosa. Tal vez se debería titular El coronel que esperaba todos los días su pensión pero no la recibía y tenía un gallo en una historia en la que no pasaba nada , o de pronto sí, pero por allá muy, muy en el fondo, nos parece que muy en el fondo. ¿Será que el escritor estaba escribiendo un libro "de autor" y no lo desvela que los lectores no encontremos una historia? ¿No hubiera sido mejor que escribiera un reportaje en lugar de hacer un libro?

Esperamos que el escritor tenga muy buena suerte con sus futuras novelas. Por el bien de la literatura colombiana, así no estemos de acuerdo con ella. Y así autores pretenciosos me quieran insultar llamándome "rolo" para parecer tan tristes como yo. Ahora quisiera llamarlo para no dejarlo hablar.

Además, Alcallá propuso algunas posibles preguntas a los autores de los últimos libros que compró. Sobre Sostiene Pereira, por ejemplo, pregunta: “señor Tabucchi, ¿a usted no le parece que esos jueguitos de palabras son más para niños de primaria que para lectores que pagamos por sus libros?”. A Álvaro Mutis le dice: "No cree que está mal reunir sus novelas bajo el título de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, cuando el protagonista no es un empresario?" Y a Paul Auster le manda decir que “eso de ponerles nombres de colores a sus personajes nos parece muy facilista. Porque así cualquiera, los colorcitos sólo esconden la falta de profundidad de sus personajes”. Su conclusión es que “sus libros son tan mediocres que incentivan la piratería, ¿nunca pensó que era mejor hacer un documental?”. Menos mal, Mareo no ha leído aún a Íngreed.

La entrada de Mareo Alcallá a nuestro equipo nos da un nuevo estertor después de anunciar nuestra muerte. Igual les haremos caso, bobos lectores, y nos dedicaremos a montar un bar en San Andresito, con lechona y DVD pirata incluidos. Queríamos escribir la revista de Colsubsidio pero ya habían contratado a otro bobo. También lamentamos los más de treinta suicidios cometidos por nuestros seguidores pero lamentamos más que noventa de ustedes se hayan puesto a llorar escuchando a Maná.

Para no perder la costumbre, desde ultratumba dejamos dos preguntas sobre el futuro post mortem de La Bobada Literaria. Como siempre, sólo hay que votar arriba a la derecha.

¿A quién debería entrevistar Mareo Alcallá?
A Ricardo Arjona
A Isabella Santodomingo
A Julito
A David Letterman

¿Por qué dijeron que se acababa La Bobada Literaria?
Porque estaban muy ocupadas escribiendo la revista de Colsubsidio
Porque 8000 está preparando su primera exposición individual
Porque ya no tienen tiempo para escribir el blog por estar acumulando trabajos
Porque querían que @ensayista sintiera que, por primera vez en la vida, había tenido razón
Porque estaban registrando el adjetivo “sombrerito”* en la RAE

*“Sombrerito” es un nuevo adjetivo registrado por La Bobada Ilimitada para referirse a las payasadas conceptuales de los artistas que creen que poniéndose sombrerito son más interesantes; por ejemplo: “Superlitio es la banda pionera del tropipop sombrerito”.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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