“A mi esposa no le gusta el sexo oral”; “mi pareja prefiere que no la masturbe”; “me tienen castigado y no me lo dan”. Esas son algunas de las frases que me han escrito los lectores durante estas dos semanas.
 
Así que no es sólo culpa de los hombres el que haya mujeres insatisfechas por ahí. Es también culpa de ellas, que no aprendieron que el sexo no es simplemente para procrear sino para disfrutar.

La educación (no voy a meterme en honduras, pero también habría que culpar a la religión), nos enseña que el sexo es un pecado. Que la desnudez es vergonzosa. Que la única razón por la cual necesitamos abrirnos de piernas es para tener hijos. Y hay muchas mujeres que no han podido liberarse de esa tara y que sufren en lugar de gozar una relación sexual.

Pero este tipo de mujeres no se contenta con sufrir sola, no. Si ellas no disfrutan el sexo, hacen lo posible por que sus parejas tampoco lo gocen. No seducen a sus hombres, no les coquetean y cuando ellos por fin logran convencerlas de hacer el amor, se acuestan, miran al techo con cara de mártires, y se dejan hacer.

Puedo sonar exagerada, y pido perdón por ello, pero no puedo evitar sentir una desazón enorme cuando pienso en tantas vacas muertas que hay en el mundo, inventándose dolores de cabeza, madrugadas salvajes, cansancio crónico y demás excusas para no acostarse con sus maridos.

Porque yo comprendo que haya mujeres que no les guste que les chupen el coño. Comprendo que haya mujeres que les moleste que su pareja prefiera comérselas en posiciones raras. Pero tengo la sospecha de que muchas de esas mujeres no disfrutan la cama para nada.

A ellas les digo que la Naturaleza es sabia. Si hubiera querido que la especie se extinguiera pronto, habría hecho del sexo un acto aburrido y deprimente, pero en cambio lo hizo placentero, precisamente para que tanto hombres como mujeres sintieran ganas de hacerlo y así, procrear.

A ustedes, esos maridos abandonados, esos novios castigados, esos que siempre parecen estar en abstinencia, sólo les puedo decir que no todas las mujeres somos así. Que a pesar de la educación, de las taras, de los mitos y de las mentiras con las que hemos crecido, muchas de nosotras hemos logrado romper con eso y disfrutar de verdad el sexo y aprenderlo. Si hay algunas que lo logran, ¿por qué sus parejas no?

Escríbeme a lola@soho.com.co

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