Esto es importante. New York Magazine, de lejos el mejor semanario sobre Nueva York, dedicó la portada de su última edición al boom musical de Brooklyn con un artículo titulado Brooklyn Calling. Y lo empacó, además, con una tesis arriesgada e interesante: Nueva York es, otra vez, la capital musical de América. Y lo que es más interesante: hipster no es necesariamente quiere decir niño rebelde, excéntrico y sin argumentos. También, aunque pocas veces, quiere decir proyección artística a futuro.

La revista sienta el origen de esta ola en Bitte Orca, el primer disco de Dirty Projectors, que, más que una revolución, fue el origen de una tendencia urbana que no se veía por acá desde los 70. Después habla de Animal Collective y Grizzly Bear,dos bandas muy diferentes entre ellas que, sin embargo, tenía algo en común, incluso con los Projectors: Brooklyn. Y para ser más exactos, Williamsburg, un barrio del que hay que ser escépticos pero no dogmáticos. El caso es que los estilos de estos grupos no son losmismos, a pesar de que todo tienen la dureza que siempre ha caracterizado alas bandas neoyorquinas. La última de relevancia, por ejemplo, fue The Strokes, tal vez una de las madres del Indie Rock. Después de pasar por LCD Soundsystem, Vampire Weekend, Hercules and Love Afair y TV on the Radio, la revista termina contando la historia de MGMT, la banda que más éxito ha tenido de todas estas internacionalmente.

A lo que se refiere New York cuando afirma que Nueva York no veía tanta proyección hace 40 años, es a que desde que el bar CBGB’s inmoralizó a bandas como The Ramones, Talking Heads, Blondie o Patti Smith, no se veía una tendencia con tufo a movimiento. Y es que todasesta bandas de Brooklyn, cuyas 40 canciones más importantes fueron calificadas por la revista, son en realidad ungrupo de amigos, que grabaron en los mismos estudios, eran novios entreellos y probaron la marihuana juntos. Otras dos cosas los une: el internet, que bajo el comando del blog Pitchfork ha sido el medio de promoción, ya que estamos hablando de la generación post-disco compacto, y Union Pool, el bar del 2000 que, junto con Daddy’s, que abrió en el 2002, hospedó a todas esta bandas.

No es verdad que Brooklyn sea más barato ni más interesante que Manhattan. Pero, si de ver música nueva se trata, Brooklyn se lo parte a la Gran Manzana.

(En la foto, de derecha a izquirda, Angel Deradoorian, de Vampire Weekend, David Longstreth, Amber Coffman, Brian Mcomber, Haley Dekle, Nat Baldwin, de Dirty Projectors)



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