Las ratas se anotaron otro punto en su guerra contra los seres humanos esta mañana en el  aeropuerto principal de Nueva York, John F. Kennedy. Resulta que ahora un inocente ratoncillo, éste con manchas blancas y negras, decidió montarse en un vuelo de Delta que iba para Londres. El capitán tuvo que suspender el vuelo, "temiendo que el roedor se metiera en alguno de los sistemas eléctricos de la nave u originara una histeria general en la mitad del Atlántico". Y eso, adicionado a los miedosos a volar, habría sido una tragedia. 300 pasajeros fueron evacuados y el vuelo salió 4 horas retrasado. La invasión continúa.

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