Antes que nada, quiero agradecerles por la cantidad de comentarios que he recibido tras mi anécdota sobre el encuentro con mi ex novio. Les aclaro dos cosas que veo son las que más intriga les causa: primero, sí le cobré a mi ex novio. Verlo fue realmente triste y me dio mucha nostalgia, pero yo ante todo estoy trabajando. Ustedes no saben cuántos tipos siempre intentan sacarme un polvo gratis y aunque mi ex no lo sugirió,  yo le cobré antes de que comenzáramos a hablar, como suele pasar con todos los clientes. Como dicen por ahí: Plata en mano, culo en tierra. Yo no me acuesto si no me pagan antes. Lo segundo, hay gente que duda que no me reconoció al comienzo. Me faltó especificar más. Es obvio, mi corte de pelo no es el mismo, me operé las tetas, y, antes que nada, apuesto que ninguno de ustedes espera que al llamar a una prepago les llegue una ex novia, ¿o sí?

Como sea, él me volvió a llamar y me pidió que nos viéramos de nuevo. Le dije que no y que lo mejor era parar ahí. Pero insistió en que quería pagarme, como cualquier otro cliente. Lo estoy pensando. Yo creo que es una estrategia suya para seguir hablándome y para convencerme de volver a su lado, pero no puedo caer en eso. Yo tengo mi vida planillada en otras cosas.

Aprovecho para responderles algunas dudas que veo que se repiten a pesar de que las he respondido en blogs anteriores. Solo algunas, las que más me acuerdo por ahora:

-¿Cómo hago cuándo tengo la regla?
Les decía que en esos días prefiero no trabajar. Son días que me tomo para descansar del sexo.

-¿Me cuido de los embarazos?
Además del condón que nunca puede faltar, yo tomo pastillas siempre. Les confieso que solo un par de veces me pegue un susto pero no era nada. Lo que pasa es que por más condón y pastillas, una nunca sabe.

-¿Cómo me contactaron de Soho?
Una persona de la revista llamó a mi jefe, la dueña de la página donde trabajo, y le contó que querían tener el blog de una prepago en internet. Ella me recomendó a mí, por mi nivel social y además porque he estudiado y sé escribir (no todas las chicas se le miden a escribir). Y ya. A partir de ahí trato de contarles algo de mi vida, y me ha parecido interesante.

-¿Voy a posar para la revista?
Cada vez estoy más segura y creo que es buena idea. No sé ustedes qué opinen. Poco a poco les iré dando más detalles de mi identidad y hasta les diré la página en la que trabajo, en la que me pueden conseguir. Quién quita, pronto me verán desnuda en Soho, espero no desilusionarlos. Ya les he dicho que me gusta mucho mi cuerpo y los clientes me lo hacen saber cada rato.

-¿Cómo me veo en 10 o 15 años?
Me veo con una estabilidad económica importante. No quiero pasar penas, vivir bien, tener plata. Me gustaría invertir lo que tengo ahorrado en algo que me produzca buenos intereses. Pero, ante todo, quiero mi independencia. No sé si me case, pero no quiero estar dependiendo de un tipo, a mí me gusta tener mi propia plata y que sea mucha.

Bueno, pero lo que realmente les quería contar es que este fin de semana me contactó uno de ustedes. Así como lo oyen pues era alguien que no se perdía el blog. Era un servicio normal, me llamaron el sábado tipo 8 de la noche y me citaron en una casa por el Bulevar Niza. El tipo no estaba mal, y fue muy amable desde que llegué. Lo curioso es que me ofreció un vino y nos pusimos a charlar y sin mucho preámbulo me preguntó que si yo leía Soho. Yo le dije que sí, que la veía de vez en cuando. Pero me preguntó que si sabía del blog de una colega mía. Le dije que no, pero me sorprendió tanto su pregunta que me puse roja y me incomodé mucho. Y el tipo me empezó a hablar de las historias que había leído en el blog y me preguntaba que si esas cosas me pasaban a mí, etc, etc. Eso es normal con los clientes, siempre preguntan por mi trabajo, les parece que soy de otro planeta y antes o después del polvo les gusta que yo hable de mis historias. Hasta ahí todo normal.

El hecho es que me dijo que si yo conocía a esa tal “Andrea” y que si por casualidad era yo. Me negué (por el momento lo haré, es mejor negarme pues no quiero que empiecen a llamarme solo a molestar y a curiosear cuando lo que quiero es trabajar). Lo negué y aunque el tipo insistía vio que fui enérgica al decirle que no era yo. Y entonces me pidió que jugáramos a que yo era esa “Andrea” y el tipo se comenzó a arrechar y me empezó a tocar las tetas por encima de la camisa que llevaba. Me decía: “Andrea, Andrea”, y se sacó la verga totalmente parada y me cogió la cabeza muy fuerte hacia abajo para que se lo chupara. Me hizo mamarle la verga mucho, la tenía dura, a punto de explotar.  El tipo estaba totalmente ido, en menos de un minuto me tenía desnuda contra la pared, metiéndome los dedos y dándome palmadas en el culo. Me recostó contra un sofá y solo gritaba  “!Andrea, puta!, !eres la más puta de todas!”. Y así, en cuatro, me lo metió durante unos cinco minutos antes de que lo sacara, se quitara el condón, y se viniera en mi espalda. Lo admito, yo también me vine mucho pues, no sé por qué, pero hay momentos en que me gusta que me griten y me traten como una perra, como la puta que soy. Me excita y me hace mojar, es casi inmediato.

Me fui y el tipo siguió diciéndome Andrea aunque en la página donde me buscó, mi seudónimo es otro, es bien diferente. Todavía no quiero que me busquen con el nombre de Andrea, ya llegará el momento, cuando me desnude y dé la cara aquí. Me imagino que me tocará comprar dos o tres celulares para esperar sus llamadas. ¿Será que sí? Me da miedo que me vean y ya no les guste tanto. Prefiero imaginarlos pensando en mí como ahora.

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