Antes que nada, quiero darles las gracias por todos esos comentarios. Prometo responderlos pronto. Mientras tanto, quiero contarles que estuve ayer en un sex shop con mi novio.

Debo confesar que hace mucho tiempo no me divertía tanto. Compré mil cosas. Unas bolitas para estimulación anal; un pipí de silicona que tiene una especie de arnés que me puedo poner yo; un forrito (como un condón) también de silicona, con textura; un disfraz de enfermera y uno de sadomaso con corsé de cuero incluido, y un par de bolitas –una morada y un azul– que viene cada una con un estimulador de velocidad diferente.

Este último fue, de lejos, el que más me gustó. Aún no los pruebo todos, pero las bolitas son perfectas. Tienen cables largos para que no sea incómodo usarlas en pareja. Como tienen tres velocidades, es delicioso graduarlas y las podemos usar los dos.

Hasta hoy, los únicos juguetes que tenía eran un par de vibradores, algunos aceites y unos pocos “extras” (un abrigo de piel, unas esposas de peluche, un par de máscaras, varios ligueros y mucha imaginación), pero desde ahora estoy entrando en el mundo maravilloso de los juguetes sexuales y me muero por aprender todo lo que necesito saber sobre eso.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.