Tenemos que admitir era difícil escoger un personaje del mes a partir de una familia como la Sanín, pero como no podíamos nominarlos a todos decidimos irnos con Marta Noemí del Espíritu Santo Sanín Posada de Rubio, alias "NoeMILF", dejando para un futuro la reseña de su sobrina Carolina, que siguiendo el ejemplo de la familia ya aparece por todas partes y sus columnas ya están próximas a reemplazar hasta a las de la fachada del Palacio de Nariño. Incluso, es sorprendente ver la influencia de Caro en las nuevas generaciones, engendrando calumnistas de la talla de nuestra prima Catalina Ruiz-Navarro.

Pero, a riesgo de que nos acusen de estar diciendo una verdad de Perogrullo, les presentamos al orgullo de Antioquia –aunque no sea capaz de distinguir el himno del departamento con el del país que gallarda o ingenuamente pretende gobernar–: es esa personaja a la que algunos tal vez recuerden por su liberalismo, otros por su conservatismo rabioso, otros por su conveniente uribismo, otros por un inglés chapuceado como embarradora de Colombia en Londres, y todos probablemete porque es el único candidato más testarudo, recurrente, cómico, patético y triste que Goyeneche.

 
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Todo en ella la convierte en la Elsy Rosas Crespo de la política nacional –o viceversa–: sus pataletas de niña consentida, sus profundas reflexiones al afirmar cosas como que "la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo debe ser una realidad y no parte de discursos políticos", sus sonrisitas socarronas cuando no deja a los demás candidatos contestar en los debates, sus proselitistas discursos feministas –que sólo consiguen reivindicar el machismo–, sus gritos provocados por una sobredosis de Prozac –o, quizás, por dos horas sin tomar Prozac– y un largo etcétera que incluye una imagen de campaña digna de Rexona que la convierte, sin duda, en la Barbara Blade del circo político de Latinoamérica.

En el mes de la madre, la madre que Noemí merecía encabezar las páginas de La Bobada Literaria. Como somos mujercitas no podemos ser misóginas, por eso sabemos que pocas mujeres en el país han hecho un ridículo del tamaño del Palacio de Justicia, ¿o era de un estadio de fútbol, o de la transmisión de un partido mientras el país se jodía un poquito más? En fin, estamos seguros que esta gata con bótox, esta mujer con voz y bótox, representará muy bien al país, demostrando que además de corruptos, narcotraficantes y asesinos, los colombianos también somos tan machistas que pusimos a la única política peor maquillada que Cristina Fernández de Kirchner –aunque sin cara de travesti– a dirigir el rumbo de este barco con destino a la nada.

Además de inteligentísimos programas como TPP (Trábese y piche, pendejo) y de haber sido la inventora del ideario político del candidato de moda –demostrando que Mockus de verde no tiene ni la camiseta–, Noemí ha demostrado una gran capacidad para creer en el país, especialmente cuando le ofrecen cuotas burocráticas, embajadas y citas gratis en Norberto's.

No queremos comprar bótox, por eso los invitamos, bobos lectores, a ponerse la mano en el corazón y pensar sesudamente, como si esta fuera una columna de La Arcilla Vacía, ¿cuál de los candidatos a la presidencia los podría hacer reír tanto como Noemí? Piensen también en el futuro de este blog, que sin Noemí apareciendo a diario en el noticiero tendría que esperar al lanzamiento de un nuevo libro de Ensuncho o de una nueva cuenta en Twitter de El Cirrosis. Ya lo saben, el próximo 30 de mayo piensen en la bobada y boten a Noemí.

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