Mucha gente sufre por estos días. No me refiero a los que se mueren de hambre en África; ni a quienes ganan centavos de dólar por trabajar todo un día para grandes multinacionales, como en Haití; ni a los presos en Guantánamo; ni a los secuestrados en Colombia.

Mejor empiezo de nuevo.

En París, una mujer no pudo entrar a una piscina pública por llevar puesto un Burkini, traje de baño creado especialmente para las mujeres islámicas y que solo deja al descubierto las manos, los pies y parte de la cara. (Burka + bikini = burkini).

El traje fue creado en Australia, donde en un mes se vendieron diez mil ejemplares (a problemas de fe, soluciones de mercadeo). Pero en Francia, al parecer, la idea no es que los vuelva locos. La afectada cree que se trata de segregación política, mientras que quienes le prohibieron nadar como a cualquier cristiana (musulmana en este caso) aducen razones de higiene.

Desde Italia, Roberto Saviano, autor del libro Gomorra, se queja de las repercusiones que ha generado su obra sobre la mafia napolitana. Ha vendido más de cuatro millones de copias, pero las amenazas no lo han dejan disfrutar de la fama y la fortuna. Escoltado por la policía, vive de casa en casa, cual de todas más pequeña y oscura. Ni de una pizza a domicilio puede disfrutar. “Eso es lo que les pasa a personas como yo, que viven bajo custodia policial en un país en el que el número de exilios solo es superado por el de Colombia”, declaró hace poco, desesperado.

Correcta o no la afirmación de Saviano, entendemos lo que quiere decir. De golpe habría que preguntarle a Juanes, otro de los que más sufre en estos tiempos, qué piensa de lo dicho por el escritor.

Es curioso. Siempre supe que la gente se iba a rebelar contra Juanes, pero estaba seguro de que lo haría por la pobreza de su música. Por eso no me sorprendí cuando vi gente en las calles de Miami rompiendo sus discos a martillazos. “Era de esperarse, yo hubiera hecho lo mismo”, reflexioné con total calma antes de enterarme de que eran exiliados cubanos protestando porque el cantante había anunciado su participación en un concierto en La Habana.

Los noticieros pueden decir lo que se les de la gana, pero no les creo. Yo insisto en que los discos de Juanes los están rompiendo por malos y no por razones políticas: hasta ahora nadie se ha metido con los de Miguel Bosé, que también va a participar.

¿Si me entienden? ¿No harían ustedes lo mismo con un tipo del que dicen es un gran compositor, pero que tiene una canción que comienza: “Daría lo que fuera por volverte a ver, daría hasta mi vida…”? ¿Se necesita un don especial para escribir tal frase?

Eso le pasa por dárselas de Bono, me dijo un amigo el fin de semana. Yo me quedo con la mía: eso le pasa por mal músico.


Es ahora cuando lamento no haber comprado discos de Juanes. Si alguien lo hizo, en casa tengo un martillo.

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