Antes que nada debo pedir disculpas a los puristas, ya que verán esta entrada de blog como un inconcluso intento de definición y es obvio que no representará toda su filosofía y pensamiento, pero es una entrada de blog – con todo lo que ello conlleva – también debo reconocer que el tema es tan denso que tendríamos que escribir un libro colaborativo donde decenas o cientos de personas escribiéramos al respecto y con seguridad no podríamos darle gusto a todo el mundo. Incluso también le pediré a usted señor lector que no asuma mis ejemplos como si lo estuviera describiendo, ya que como dicen en cualquier medio para salvarse del asunto “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, así que disculpa anticipada presentada.

Más bien creo que es interesante comenzar a hablar sobre temas que repercuten no solo a nivel económico, social y otros ámbitos. Se trata de las nuevas formas de licenciamiento y es que no solo se licencia el software, también el contenido y otras obras (pero a cada ejemplo le tocará su entrada de blog).

Es importante decir que los contenidos y software licenciado son necesarios dentro del esquema monetario, finalmente la investigación requerida para muchas herramientas requieren inversión y los productores de contenido también deben recibir retribución, además los usuarios tienen muchos derechos, entre ellos el de decidir si utilizan o no un producto, finalmente conozco cientos de usuarios que despotrican de su sistema operativo pero igual no utilizan otro – aunque sea gratuito.

Planteemos un escenario: A estas alturas de la vida, tal vez haya comprado un portátil con sistema operativo incluido tipo Microsoft Windows XX (salvo que haya optado por opciones tipo Dell con Ubuntu por ejemplo) y por lo tanto haya pagado por algo que usted asume “se debe pagar porque no hay más opción”.

De igual manera si compró un clon es posible también que le haya pedido a su técnico de cabecera que le instale de todo, con frases tipo “déjemelo con todos los juguetes”, así que tal vez tenga un computador normal – lo que eso signifique – con mucho software que “le regaló” su técnico de confianza y usted esté feliz de tener el Autocad, Corel y el Photoshop, aunque no sepa ni para qué se instalan o incluso tenga la ULTIMÍSIMA versión del Encarta – aunque siempre llegue a buscar la tarea en Google.

Y es que hasta algo de desconocimiento se encuentra en este mundillo cuando existen usuarios que solicitan directamente que se les instale software como Winzipo Winrar(para manejar archivos comprimidos) aunque Microsoft Windows soporte compresión y descompresión de archivos con la opción del menú contextual (clic derecho sobre un archivo o carpeta) desde hace ya varios años –personalmente prefiero 7-zip que es gratuito, más completo y ofrece mejores resultados, solo debo aprender que esta opción dice más o menos lo mismo en el mismo menú contextual.

O incluso podemos ver casos como el de los usuarios que se esmeran en crackear un programa (utilizarlo modificando archivos propios del programa para quitar las restricciones de uso) incluso sin saber para que lo hacen o desconociendo las ventajas que están desbloqueando – por citar un ejemplo; algunos usuarios crackean software de quemado de cds o dvds porque es importante tenerlo completo y cuando uno les pregunta cuales son las opciones a las que tendrá acceso después de violentar el programa pues no tienen la más remota idea, por ej, que permita quemar Blue ray y el usuario no posee este tipo de unidad o grabar a una tasa más alta de bitrate y resulta que el usuario tiene el mismo oído que un bogotano citadino acostumbrado al ruido del tráfico diario.

Pues bueno, ocurre que para utilizar un tipo de software (el software llamado privativo o comercial por algunos) lo normal es que debamos pagar el derecho a utilizarlo, lo cual no implica que seamos dueños del mismo y por lo tanto tampoco podemos decidir sobre él, es decir, solo usarlo.

Y aunque deseemos llamarlo como queramos, el software pirata es pirata, no existe el término medio – medio pirata, medio legal, casi pirata ni otras variaciones – y si le preguntáramos a la ley pues la piratería es ilegal, incluso aunque usted crea erróneamente que no es pirata porque usted no le cobró a nadie por el cd o dvd que tenía el software que usted amablemente regaló o consiguió y diga que piratas son los que llenan las calles cercanas a las ventas de computadores y se llenan los bolsillos.
También es importante recalcar que la excusa aquella de “es que Microsoft ya tiene mucha plata”, “el software debe ser para la humanidad”, “es solo para un trabajo pequeño”, “nadie se va a dar cuenta” o “las cosas son de quien las necesita” u otras por el estilo, pues tampoco lo vuelve menos pirata, sea de música, video, documentos o software u otros elementos.

¿Entonces que opciones tenemos?
Lo primero es entender que existen opciones como el software libre, el gratuito, el shareware, el webware (esta última categoría la escuché hace poco) y otras variaciones que al final lo que quiere decir en términos prácticos – para el usuario no para los puristas - es que no es necesario desembolsar dinero para utilizarlo, eso sí con variaciones en las reglas de juego y con una pizca de esfuerzo de su parte para estar dispuesto a aprender un poco más sobre otras herramientas y alternativas.
De igual manera para aquellos contenidos que usted desee o necesite utilizar para sus documentos y publicaciones existen alternativas como las licencias de contenido CreativeCommons.

En todas las opciones antes mencionadas es importante revisar a fondo los derechos adquiridos para el usuario, leer con detenimiento y aplicar según sea el caso – por lo que la invitación será entonces a que dediquemos un par de columnas en el blog a cada una.
Finalmente mí objetivo en esta entrada es que se conozca – aunque sea de manera global – que existen alternativas al software comercial privativo y que solo requieren que esté dispuesto a aprender y es que pensándolo bien: ¿Qué es lo peor que podría pasar; que aprendamos un poco más? ¿Qué seamos prospectos más competitivos para una empresa?– ¡Piénselo! ¿Cuánto le podría costar?

Pdta: Hay muchos mitos y verdades a medias que se cuecen en este mundo informático, tal vez nos quede algo de tiempo para ir contándoles más al respecto.
Nos webmos.

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