Un adelantado a su tiempo Andy Warhol al afirmar hace cuarenta años que en el futuro todos las personas iban a ser famosas durante 15 minutos. O íbamos, porque últimamente estoy inmensamente popular, lo que me resulta en extremo incómodo.

Le faltó acotar que todos seríamos famosos así no tuviéramos talento alguno, o precisamente por no tenerlo. Incluso, que sería necesario ser un completo tarado para ser reconocido. Ahí están como ejemplo los muchachos de Protagonistas de Novela, Fanny Lu y el señor del tapabocas.

Nunca un artículo es tan comentado como cuando se ataca algo de forma deliberada. La lección es que la gente se mueve cuando se dice una barbaridad sin razón ni fundamento.
 
El anterior artículo publicado en este blog ha sido de lejos el más comentado, gracias a que dije unas palabras sobre Manizales a raíz de la final del fútbol colombiano. Me lancé como mercenario, sin dios ni ley, y disparé justo en el estómago. La reacción fue inmediata, más fuerte y rabiosa de lo que esperaba. Los colombianos no fuimos hechos para intercambiar ideas, sino para agarrarnos a machetazos.

El buzón de Facebook se llenó de mensajes que muy juiciosamente respondí. Estúpido era el calificativo más dócil, pero el peor fue el de un señor que escribió “Perro HP, te vas a morir”. Asumo que era de Manizales, lo curioso es que en su página salía con una camiseta del América.  

Lo que sí no he hecho es aceptar ninguna de las solicitudes de amistad que llegaron. Me siento una especie de opuesto a Federico Macheda, el del Manchester United, a quien sesenta mil personas lo pidieron en Facebook después de hacer un gol vital para ganar la liga. Yo no he alcanzado tal cifra, apenas voy por quince.

Mi impopularidad es tal que hasta grupo crearon. Se llama “Manizalitas en contra del artículo en Soho de Adolfo Zableh” y hoy va por los 493 miembros. La convocatoria ha sido tal que varios amigos que aprecio, cansados de mis abusos, han aprovechado para unirse a él. Es tanto el arrastre que yo mismo estoy pensando en volverme miembro.

No es agradable que todos sepan tu nombre. Me volví famoso por tarado y no por talentoso. No al nivel de Fanny Lu, pero tarado al fin y al cabo. ¿Qué vamos a hacer con Facebook? ¿Y con Myspace, Hi5, Twitter?


Lo unico bueno de todo esto es que descubrí que la salida fácil para el éxito de un blog -asumiendo por éxito escribir lo que sea para que la gente comente- es armar incendios. ¿La caída de un avión de Yemen en la mitad del océano? ¿El reciente descubrimiento de un autorretrato de Miguel Ángel?¿A quién le importa? Eso no genera nada. Mejor escribir en contra de gremios bien bravos. Los uribistas, por ejemplo.

La otra opción es seguir escribiendo intransigencias de temas varios, pasar de agache sin meterme con nadie, volver a los tres comentarios por artículo. Linda cifra. No es significativa, pero me proporciona paz mental.

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