Así que los Yankees ganaron la Serie Mundial, después de 9 años, con los ojos cerrados. Los Philies no dieron la talla, y Andy Pettitte, de pitcher, y Hideki Matsui, en el bate, estuvieron formidables. ¿Algo de especial? Más bien poco, fuera del dive bar lleno de gordos con cachucha y monas confundidas, donde la cerveza es el pasante del whiskey en shot y donde la posibilidad de aburrirse es muy alta. El plan de ver béisbol no es ver béisbol. Sino socializar, tomar y comer alitas de pollo con salsa barbeque. Y no es que a la gente no le guste ni sepa del deporte. Es que el béisbol, como tal, da para aburrirse, sus momentos altos son pocos y la mecánica es monótona. No es mi opinión: los mismos gringos lo dicen, y les gusta: Dashiell Bennett, editor del blog deportivo Deadspin, dice que "esa es la gracia: poder socializar mientras el partido avanza y uno espera por los highlights". ¿Entonces qué de interesante tuvo la noche de ayer? Las fotos de las celebraciones, que de revoltosa tuvo muy poco, y el hecho de que, sorprendentemente, todos los medios usaron el mismo titular: Cielo 27. Acá, entonces, los verdaderos highlights de la noche:


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