"La clave para el análisis es la mano en la barbilla", dijo Coronell al conocer la noticia del premio.


Esta semana nos llegó el periodo y nos pusimos un poquito @hypersensibles. Por eso, sucumbimos ante la sensualidad de alguien que hace las cosas bien en un país en el que hacer algo bien -empezando por este ridículo blog- es difícil.

En medio de nuestras histerias sangrantes, nosotras (ahora con Nosotras), decidimos que antes de anunciar nuestros acostumbrados premios a lo más bobo del año en Colombia empezaríamos diciembre con un nuevo y novedoso reconocimiento: El Premio Pioresnada a lo menos peor del año.

Sabemos que digamos lo que digamos nos van a seguir acusando de rolas resentidas y mamertas (aunque en realidad rola sólo es una de las tres) o viejas feas sin marido (lo que nos conviene si queremos que Santiago Gamboa se fije en nosotras), pero no nos importa: Daniel Coronell, a pesar de encarnar al Señor cara de papa sin bigote, es de las poquitas personas capaces de decir la verdad en un país que vive muerto del miedo. Eso no deja de producir grima pero al menos no produce lástima.

Sabemos que Seguros Bolívar difícilmente sabe de seguros y este año demostró una vez más que no sabe nada de periodismo; de lo contrario, ¿cómo explican la ausencia de La Bobada Literaria entre los nominados a los premios Simón Bolívar y sí un millonario premio para Gustonto Gómez Górdoba por creer que se las sabe todas? Eso nos llevo a destacar la labor de un periodista cuyas bobadas son menos bobas aún que las de colegas tan bobos como Puchito Santos, el niño poeta, Andrés Marocco y la cosa de Vicky Dávila.

El segundo mayor prestigio que puede tener un periodista en Colombia es que Álvaro Uribe quiera desprestigiarlo y, a ese brillante elogio a su carrera, Daniel Coronell suma ahora el mayor prestigio que puede tener cualquier persona en Colombia: obtener el Premio Pioresnada de La Bobada Literaria, no sólo por haber destapado escándalos como el de la planeadora del magistrado Escobar Araújo, el de Yedes, Medina o el de la campaña presidencial de Andrés Felipe Arias, sino por tener además el descaro de referirse a sus investigaciones como "aficionadas", cuando en realidad tienen un profesionalismo comparable únicamente con las conducidas en Wikipedia por este blog.

El acta del jurado destaca que:
Las columnas de Coronell son tan hipertextuales como las obras de Luz Mery Giraldo y carecen de los adjetivos que hacen que leer a José Obdulio o a Fernando Londoño sea una experiencia fantástica. Además, su noticiero es tan pesado que debería llamarse Noticias Huno y, sin tener sección de farándula, aún tiene patrocinadores.
Así que, sin más, entregamos con boba alegría este premio a Daniel Coronell. Para notificarlo le mandamos un mensaje inesperado a su BlackBerry con la noticia, justo un minuto antes de abordar nuestro avión hacia Panamá.

Porque mientras haya periodistas como Daniel Coronell en Colombia, peor es nada.

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