Tal vez no sea el niño Dios quien deba recibir esta carta, primero porque lo que quiero pedirle no lo debe oír un niño, y segundo porque la mujer más cercana a Dios es una virgen, entonces no creo que entienda mucho de esto.

Es por esto que decidí dirigir mis peticiones navideñas directamente a Papá Noel. Aquí van.

Querido Papá Noel,

Este año quiero un par de regalos materiales. Sólo dos. Un vibrador que se conecte al iPod y que se mueva al ritmo de la música y unos ligueros color marfil. Si se te enredan unos calzones rosados de encaje que vi el otro día en una vitrina, también me gustaría recibirlos.

De resto, te pido que el año que viene llegue con un novio divertido e inteligente, que me quiera y a quien yo quiera, y que podamos pasarla bien. No exijo mucho de mi novio nuevo. Quiero que me haga reír y que sea un buen polvo, y que me acompañe al cine, a las fiestas y a ver a mis amigos sin que ponga mala cara.

Quiero que no ronque frente a la tele, que no se emparrande sin mí y que no la embarre cuando esté borracho.

Un novio al que le guste el fútbol, no sólo verlo por televisión sino jugarlo, que sea capaz de ver una serie para “muchachitas” como Grey’s Anatomy, y que conozca todos los capítulos viejos de Seinfeld.

Necesito alguien que sepa cocinar arroz, que se le haga agua la boca frente a un trozo de carne y que al mismo tiempo disfrute de una buena ensalada.

Un hombre que tome cerveza, pero que sepa de vinos. Que no use sudaderas, por Dios, sino para ir a hacer deporte.

Quiero un hombre que no sea celoso, ni posesivo, ni egoísta, ni brusco, ni agresivo.
Que lea mucho. Que me recomiende libros raros. Un hombre trabajador. Honesto. Con el que no tenga miedo de encontrarme un tampax que no es mío en su baño.

Un hombre generoso, que pague la cuenta del restaurante. Que me abra la puerta de su carro y que me invite a una buena copa de vino en su casa.

Que no se me tire encima cuando estoy hablando de algún tema serio porque “estás buenísima”, sino que me oiga, que opine, que discuta y que luego, cuando hemos terminado de hablar, me haga el amor.

Me pregunto, Papá Noel, ¿será que existe un hombre así o será que te la puse muy difícil?
Haz lo que puedas, que yo comprendo que es demasiado pedir.

A cambio, yo prometo ser esa mujer para él…

Gracias y feliz Navidad.

Lola

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