Desde hace meses para acá me detengo en cada uno de los comentarios que ustedes hacen al blog. Los leo porque me interesan y porque me impresiona todo lo que pueden pensar, desde el otro lado, de una vida como la que llevo. Yo sé que me he vuelto una especie de personaje que muchos estiman, aprecian, siguen y que otros ni siquiera le creen. Muchos piensan que soy un señor bigotudo –como puso alguien por ahí- o que soy el producto de una lluvia de ideas de varios periodistas. Otros creen que soy la copia de programas de televisión y otros que más o menos me veo Las viudas de la mafía y me siento a escribir. Tienen todo el derecho a pensar lo que quieran. Al fin y al cabo no he dado mi cara y si no lo he hecho ya saben las miles de razones porque no lo he hecho. Ya les dije que sí voy a salir en SOHO con antifaz, eso es todo. Pueden creer de mí lo que quieran pero se darán cuenta que no soy un señor bigotudo ni panzón escribiendo. ¿Saben qué soy yo? A la larga soy una mujer normal. Me da risa que porque me comí a un tipo bueno, que estaba muy bueno, insisto, entonces me copié de no sé qué serie de televisión. Me da risa cuando dicen que me invento que hice un trío o que un día me tocó orinar a alguien a cambio de plata porque alguna vez alguien dijo o escribió eso o salió en una película antes. Me da risa, ¿saben por qué? Porque si algo he hecho yo es tirar y tirar y tirar y a la larga todo es parecido aquí en Colombia o en cualquier lugar del mundo. Que si me tocó mamar una verga, pues eso deberían hacer sus esposas con ustedes, que me tocó chupar unas tetas, eso lo habrá hecho mucha gente (no solo en series de tv), que si me tocó hacer una doble penetración, eso no es solo de las actrices porno. Apuesto que más de una de mis lectoras sueña con eso. Que mi vida se parece a la de todas las prepago porque tengo sexo por plata, !pues claro! Entonces no sería una prepago sino otra cosa.

A lo que voy es que yo sé que me he vuelto un personaje misterioso, que muchos imaginan de alguna manera (por eso he sido cuidadosa en no decir el color de mi pelo ni revelar mi edad ni mi ciudad natal), pues a la larga, por un lado, prefiero que cada uno me imagine como prefiera y, por otro, pues por seguridad. No quiero llegar a la universidad dando tantas pistas de mi vida que ya sea obvio y me descubran. Pero todo esto va a que soy una mujer de carne y hueso, que tiene sexo por dinero, sí, pero que tengo mi propia vida. ¿Qué dirán los incrédulos cuando me vean en SOHO? ¿Que tampoco soy yo? Yo no me averguenzo de ser lo que soy, les he dicho hasta la saciedad que me gusta el sexo y que, a pesar de que no es fácil este trabajo, en buen medida lo disfruto. Les he dicho que sí lo hago por comodidad económica pero también que en las últimas semanas me he puesto a pensar mucho sobre mi futuro. Seguramente mi vida se parece a la de mil putas más, a putas de series de televisión y de la vida real, pero es mi vida ¿qué hago? Peor si me invento otras cosas que no son. Finalmente una puta o una acompañante tiene sexo por dinero. Ya les he dicho que prefiero lo segundo porque es menos rudo, no me toca pasar noches enteras en medio de borrachos que te sacan a baliar y que después no pagan por sexo, como muchas veces pasa en las whiskerías, pregunten si no: cuántos borrachos van a bailar, a ver un show y no tiran. Yo prefiero llegar a un apartamento e ir a la fija, por plata, sin necesidad de compartir cama con más niñas que, a su vez, se han acostado con decenas de hombres. No porque me las dé de nada, es lo que yo escogí, soy igual de puta, pero prefiero trabajar a mi manera.

Es obvio que no me llamo Andrea, ni creo que revele nunca mi verdadero nombre por razones más que obvias pero les he dado suficientes pistas de mi vida, de dónde vivo, de cómo me muevo, de dónde estudio, de lo que me gusta hacer los fines de semana, de mi música favorita, de mi comida predilecta. Soy, ante todo, una mujer. Como cualquiera que me lee o que ustedes ven. No soy una extraterrestre. Piensen en sexo y verán: tríos, posiciones, fantasías, lugares raros. Todo eso lo he vívido pero no es nada que ustedes no puedan hacer con sus parejas. Yo no soy de otro planeta. Comerse a un tipo bueno o a un par de lesbianas, pasa, y pasa seguido. El que crea que es imaginación está en su derecho pero yo aquí no me estoy comiendo ni a un astronauta en el espacio, ni a un caballo en un establo, ni a un bombero en un incendio, ni a mi ginecólogo en una cita médica como en los clichés que sí son clichés. Yo pienso que el sexo es más normal de lo que ustedes creen, solo que le meten mucho misterio. Estoy segura de que tanto hombres como mujeres tienen miles de fantasías que no confiesan y no son nada del otro mundo: desde tirar con la ventana abierta para que tal vez un vecino los vea hasta hacer un pose rara o tener sexo anal. ¿Me equivoco?

Ustedes dirán por qué digo todo esto y por qué escribo esto, simplemente porque yo sé que desde mi anonimato me están cuestionando todo el tiempo y yo también he aprovechado para mirar mi vida. Y simplemente llego a esa conclusión: soy una mujer como cualquiera. Espero que me entiendan, no estoy diciendo que todas sean prepagos, pero soy una mujer que siente, piensa y sueña. Me preguntan que si me pagan por hacer este blog. Sí me pagan, pero más que la plata, este ejercicio me ha ayudado a exteriorizar pensamientos y frustraciones. Porque hay días en que no hablo con nadie o con muy poca gente. Hay días en que estoy en mi apartamento solamente esperando las llamadas de trabajo y ya. Algunos se burlarán de que ahora me estoy volviendo “buena” porque quiero alejarme del negocio muy pronto. Otros han sido solidarios, otros piensan que soy una perra para siempre. Lo bueno de este blog es que pueden pensar lo que quieran de mí. Yo solo he cumplido mi palabra de abrirme a ustedes, de contar mi vida, de darme duro yo misma pues no crean que es fácil saber que suena el teléfono de un desconocido y a veces una no está lista para tener sexo así porque sí.

Yo los miro a ustedes en el grupo de facebook, estoy ahí no con mi identidad, por supuesto, y les miro las caras, lo que escriben, los que suben canciones, los que me suben poemas, los que me insultan. Todo es en torno a Andrea, a esa mujer que soy yo y que existe y que ustedes imaginan como prefieran. Miro los rostros de cada uno de los 5 mil y pico de seguidores del blog y siempre les agradezco. Es que, de alguna manera, así solo yo lo sepa, me he vuelto importante. Lo que digo y pienso ha llamado la atención de todos ustedes para bien o para mal o para lo que quieran y eso me gusta. En enero, cuando arranqué con esto, no pensé que fuera a ocurrir así. Por eso, lo mínimo que les aseguro es que me verán en carne y hueso en SoHo, con antifaz. No los defraudaré. Soy una mujer que sufre, llora, y que espera enamorarse y todo ha sido un proceso en el que han tenido que ver ustedes. Quiero tomarme el atrevimiento de dedicarles algo a todos. Es de parte y parte. Yo los puedo ver, veo sus comentarios y en facebook veo sus rostros pero no les puedo hablar directamente. Pero sí imagino sus vidas, sus anhelos, sus vivencias. Ustedes, desde el otro lado me imaginan de todas las maneras posibles. Es una relación de mucha imaginación, finalmente. Les decía, que me quiero tomar el atrevimiento conciente de que muchos se burlarán o me insultarán, pero también con la esperanza de que muchos la aprecien, de dedicarles una canción que tiene que ver con todo esto. Con esta relación “a ciegas” entre esta blogger y ustedes. Es una canción de un tipo que me encanta, que es un churro total y que se llama “Anoche soñé contigo”. Así como muchos de ustedes me han escrito, que sueñan conmigo sin conocerme, yo también lo hago, son mi compañía, se han convertido en una motivación para seguir adelante. Por eso se las dedico. No lo tomen a mal, de alguna manera quiero expresarles esto que siento.

Un beso, les mando el link: http://www.youtube.com/watch?v=WhopAK7eCcY

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