Mi padre siempre me lo dijo. En la vida sin persistencia nunca llegaras lejos.
Y verdaderamente le creo. Tanto, que recuerdo perfectamente cuando hace unos años se iba a correr el primer triatlón de Bogotá. Mi padre me expresó que quería que yo compitiera y que juntos empezaríamos a entrenar. Y así fue, bicicleta en las madrugadas y natación en las noches. Faltaba trotar, pero ese deporte jamás logro seducirme.
Llego el momento. Comenzó el primer triatlón de la historia en Bogotá. Inicie nadando, luego montar bicicleta y finalmente mi penuria, el trote. Teníamos que cumplir un circuito de dos vueltas corriendo alrededor del parque Simón Bolívar. Eran muchos kilómetros y a medida que pasaban los metros la gente me iba pasando y pasando y pasando. Pero yo aguantaba con un solo objetivo, cumplirle a mi padre y terminarla.

Ya agotado vi que se acercaba el fin de mi primera vuelta. Las piernas me dolían profundamente y sabía que aún me quedaba un giro más por delante, o sea la no despreciable distancia de 10 kilómetros. Cuando de repente vi que venía detrás de mí el líder solitario de la carrera. Nada más y nada menos que el gran Víctor Mora. Ya le quedaban doscientos metros para ser el máximo triunfador y a mí un circuito completo. Cuando llego a mi lado aceleré con mis últimos residuos de fuerza para no dejarme pasar. Y así fue , cabeza a cabeza sus últimos metros, el y yo. Yo sentía que la gente aglomerada en la meta nos alentaba, los fotógrafos nos seguían, los periodistas lo narraban. Era un final épico entre dos atletas, luchando por la gloria y un lugar en la historia. El empezó a levantar los brazos como símbolo de su victoria y yo trataba de sacar pecho con lo último que me quedaba para cortar primero la cinta. Y ahí fue, escuche las cámaras obturar por montones y cruzamos nariz a nariz. Él ganó y a mí me quedaba aun una vuelta completa por dar. Y la di, terminando horas después. Pero no importaba, había salido en la foto, aquella que salió en la portada de la prensa nacional cuerpo a cuerpo con el gran triunfador como recuerdo histórico de ese vibrante final.

La persistencia tiene ese valor que permite poder estar en el momento adecuado, con las personas adecuadas y en las circunstancias adecuadas para poder lograr lo que se busca. Si uno no está en el lugar correcto pues no podrá salir en la foto y sin remedio algo se perderá. Y para triunfar en la vida sin duda se necesita una dosis de talento, un buen carisma y poder salir en la foto.

JCO

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