Creo que ha pasado el año más veloz de mi vida. He pensado y reflexionado sobre el tema. ¿Por qué? ¿Será que el planeta está girando u orbitando cada vez más rápido? o ¿será que tener hijos acelera el paso normal del tiempo?

Cualquiera que sea la respuesta, se aproxima el fin del 2009 y el inicio de una nueva década y no quiero dejar pasar este momento sin compartir una experiencia atractiva que tuve en este periodo del año: El Reveillon en Brasil.
En la exótica ciudad de Rio de Janeiro, la noche del 31 de diciembre, siguiendo las tradiciones populares que mezclan la fiesta con la santería en la playa de Copacabana confluyen, vestidos de blanco en su totalidad, ríos de seres humanos para mirar los fuegos artificiales y esperar el año nuevo.

Fácilmente la fiesta reúne más de un millón de personas, hombres y mujeres, todos de blanco inmaculado. Al frente en el mar cientos de pequeños botes de madera llevan flotando los deseos de la gente mediante velas prendidas en medio de la oscuridad de la noche.
Realmente un evento masivo que desde la luna, sin duda, se vería como una mancha blanca.

Había tanta gente que era imposible moverse, incluso, a veces costaba respirar. El contacto humano era inevitable al mejor estilo futbolístico, con marcación cuerpo a cuerpo en todo el campo.
El Reveillon aglomera la mayor multitud humana que he presenciado, al son de la música interpretada por varias bandas a lo largo de la playa.
A las doce de la noche comenzó el show de pólvora, lanzada desde distintas unidades artesanales y rusticas clavada en la arena.
Una de esas plataformas se encontraba a unos cuantos metros de donde yo estaba parado. Todos mirábamos al cielo deleitado por una pintura de formas, colores y sonidos que parecía interminable.
De repente, un cohete de pólvora se inclinó y en vez de volar verticalmente hacia el cielo, salió desviado horizontalmente y le pegó y estalló a la persona que estaba a mi lado.
Yo quedé frío, sordo y muerto del susto. Pero mi vecino quedó realmente malherido y lesionado en el piso... ¿cómo reaccionar ante una emergencia en medio de esa masa humana incontrolable?

La gente empezó a gritar y entre varios nos tomamos de la mano tratando de hacer una avenida entre las personas, empujando duro hacia los lados. Una cadena humana que buscaba crear el espacio para una pequeña ruta que permitiera que la ayuda llegara. Y así fue, después de mucho esfuerzo apareció una pareja de enfermeros con una camilla en el lugar. Lo recogieron y se lo llevaron rápidamente. Nunca supe que paso con él, solo me di cuenta que lo rescataron y que nos soltamos de la mano y la fiesta volvió a invadir el lugar y no se detuvo.

Como el tiempo, que cada vez anda mas rápido tan rápido que nos hace recordar que la vida sólo es una y que se debe disfrutar.
Feliz año nuevo

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