"Lo único verdaderamente intocable en Colombia son los militares", escribí en la revista Semana del 14 de agosto. Que sean intocables lo demuestra esta carta del coronel Alvaro Plata Pinilla, ex comandante de la Novena Brigada. Entre otros insultos, el coronel me escribe lo siguiente:

"En usted no se hacen raros sus testimonios calumniosos, ya que lo he visto a usted como un columnista y escritor, ni conocido ni famoso, resentido, de extrema izquierda, antigobiernista y títere de las FARC. Es decir su interés es servir a los intereses de alias Tirofijo, del Mono Jojoy y de otros secuaces. Usted es de los que habla bien del diablo, de Fidel Castro, de Osama Ben Laden, de Hezbolá, de la antigua URSS, del sistema que se vive en Venezuela con Hugo Chávez y de los que hablan mal del Papa y de DIOS."

Varias veces en su carta el coronel Plata me llama calumniador. Pero creo que quien lea el párrafo anterior sabrá que es él quien calumnia, lo cual es fácil de demostrar:

-En Anncol, la página web oficiosa de las FARC, por mis artículos de repudio al secuestro, se me tilda de ser un periodista burgués vendido al régimen.

-Mi visa cubana no fue renovada por haber escrito, aquí en SoHo, una diatriba contra Fidel Castro.

-Por otra columna reciente en Semana recibí tremendos insultos de ciudadanos de origen árabe porque según ellos defiendo injustamente a Israel. (Algunos hebreos escribieron también que yo estaba sesgado a favor de los palestinos, pero ninguno llegó al extremo de llamarme aliado de Bin Laden y de Hezbolá).

-El primer artículo que publiqué en un diario, en 1984, cuando todavía existía la Unión Soviética, apareció en El Mundo, se llamaba "Las vacas de la verdad", y era precisamente una burla contra el régimen soviético.

-Con Hugo Chávez he sido mucho más crítico que condescendiente.

Sólo acierta el coronel al decir que he escrito contra el Papa, pero eso no es un delito, basta pensar en la posición del Vaticano sobre el control de la natalidad. Contra Dios no escribo, porque sería como escribir contra los unicornios.

Pues ya lo ven, yo sí tengo quien me escriba: un coronel. Pero francamente me gustaría más recibir otro tipo de cartas. Estas están en el límite de la amenaza. Menos mal que en pocos días me voy para Berlín. Este blog, si sale bien, será el relato de un largo viaje a Alemania que espero compartir con lectores menos atrabiliarios que el coronel.

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