Luchamos sin éxito toda la vida contra nuestras secreciones aplicándonos cremas, perfumes, jabones. Al final somos mierda, semen, sangre, mocos, sudor y orines.

Suelo mirar las fotos de las cumbres de presidentes de hace cinco, veinte, cuarenta años, en las que salen sonrientes y alzando los brazos en señal de victoria, para tratar de entender qué celebran.

Lo que hay que hacer para combatir la pobreza es combatir la pobreza, en lugar de organizar partidos de fútbol de caridad, desfiles de caridad, cenas de caridad con millonarios que, tras pasar un buen rato, tiran las sobras a unos cuantos muertos de hambre.

No soporto a la gente que se cepilla los dientes en el baño de la oficina. Cada vez que descubro a alguien en esas, entro intencionalmente a cagar para dañarle la experiencia.

Tengo un juego: hojear la TV y Novelas para imaginar con quién me acostaría. La principal regla es que sólo puedo elegir a una sola actriz por página, así que casi siempre me toca descartar las fotos de muchas. Johana Bahamón sale elegida casi siempre, mientras que a Carolina Ramírez no le he tocado ni un pelo. La única invicta hasta ahora es Verónica Orozco. Al terminar de mirar la revista, resulto teniendo sexo con no menos de sesenta bellas y famosas.

No sé por qué cuando voy a pagar los servicios públicos al Citibank me piden que escriba mnombre y mi teléfono en el recibo. Como odio a los bancos y no les voy a dar el gusto de que me controlen más, siempre pongo un número de teléfono cualquiera y firmo como Raúl Higuera, un fotógrafo de modelos.

Me desilusiona tremendamente la especie humana. Pero lo que más me decepciona es ir a un restaurante y que al momento de pedir una Coca-Cola el mesero me responda que sólo tienen productos Postobón.

Si la Nasa quiere llegar a otros planetas y evitar que sus naves se sigan cayendo, debe dejar de contratar colombianos.

El gobierno debería poner bouncers en las playas, como si se tratara de una discoteca, para ahorrarnos el martirio de ver tanta gente desagradable ligera de ropas.

Aún no me repongo de que en Carulla vendan un té marca “Diosa”. ¿Té Diosa? Qué tedio de bebida.

Sigo viendo el correcaminos a ver si un día de éstos el coyote lo alcanza. Hago lo mismo con el partido Italia – Brasil de España 82, con la ilusión de que Junior se acuerde de salir de debajo del arco y deje en fuera de lugar a Paolo Rossi en el tercer gol de los italianos.

Me siento incapaz de ver a alguien salir de una piscina y fumarse un cigarrillo mientras aún le escurre agua.

Sueño con encontrar una mujer con el físico de Gisele Bundchen, la inteligencia de Einstein, la actitud pacifista de Ghandhi, y que además sea huérfana, millonaria, bisexual, fanática del sexo anal y admire a Tom Waits, así no le gusten sus canciones. 

De no existir tal ser humano, me conformaría con Zooey Deschanel así tal cual es.

Cada día me parezco más a mi padre, pese a que he hecho todo lo posible por no convertirme en él. 

Vivo en un quinto piso, rodeado de edificios, y tengo unos binoculares que me regalaron. Me prometí espiar a los vecinos a ver si daba con una mujer quitándose la ropa, pero nunca lo he hecho. Antes vivía en un piso dieciocho y tampoco lo hice. 

He visto trece veces Goodfellas, mi película favorita, pero nada supera la primera escena de Atonement, donde la cámara muestra a Briony terminar su primera obra de teatro y recorrer toda la casa para mostrársela a su madre, que está en el estudio.

Me desagrada encontrarme colombianos en el exterior porque me siento de mejor familia que ellos, cuando la verdad es que la mía es más caótica que la familia Manson. 

No sé por qué siempre me ha gustado el Tottenham Hotspur, equipo inglés con mayoría de hinchas judíos. Qué pensaría de eso mi abuelo, un palestino dueño de fincas que marcaba su ganado con una esvástica de hierro hirviendo.

Soy incapaz de meterme con una mujer porque temo conocer a una como mi madre, que haga mi vida miserable.

Tengo la costumbre de leer el periódico con al menos quince días de atraso. Un diario es mucho menos estresante cuando las noticias han caducado.
 
Publicado en laRevista Cartel urbano. www.cartelurbano.com

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