Veo que causó mucha reacción mi texto de la doble penetración. Quiero decirles que no es la única vez que lo he hecho, lo he hecho muchas veces y dependiendo de la situación me ha gustado mucho. Para aquellos que me insultan y que me dicen que me voy a podrir en el infierno, ya no me importa, siempre me imagino que son los más solapados, los que seguro se hacen la paja pensando en una mujer muy buena y haciendo de todo con ella y a lo mejor haciendo un trío pero prefieren mantener las apariencias. El sexo es delicioso, obvio no todos mis clientes son totalmente apetecibles, pero con los que ya tengo cierta confianza, me gusta gozarme mi trabajo mucho. Es como si se fueran volviendo amigos míos y ya voy conociendo lo que les gusta o lo que quieren y de alguna manera yo también les digo lo que me gusta. Pero antes de seguir les quiero decir eso: nada sacan con insultarme ¿para qué me leen si les causo tanto repudio? Antes me incomodaba, pero sé que aunque mi trabajo es fácil de juzgar, al menos me siento libre en el sexo, no como tantos que llegan a sus casas y no saben ni cómo acostarse con su esposa. La mayoría de ustedes han sido muy amables y muy receptivos con el blog porque gozan del sexo y seguro que tienen una mente abierta, para todos ustedes es que escribo. Para los que me insultan, ya ni les paro bolas.

Para los que me piden consejos les insisto en que todo está en la confianza con la pareja. Si ustedes son abiertos, pueden hacer maravillas. Todo se resume a hablar y expresar lo que quieren y a no pensar que porque una mujer le gustaría probar X o Y cosa es una perra. Hay que dejar el machismo. Una vez hice un trío con una pareja de casados y ella me confesó al final, antes de irme, que su sueño era hacerlo pero con dos hombres no con otra mujer. Lo había hecho conmigo para complacer a su marido, pero él casi la mata cuando le dijo que lo hicieran con un amigo suyo también. Como ven, hay de todo. No crean que sus novias y sus esposas son mojigatas que solo quieren acostarse boca arriba esperando a que ustedes se monten encima. Ellas también sueñan, también tienen fantasías y si no van a cumplirlas todas (hay fantasías que son excitantes por eso, por ser fantasías), por lo menos deben hablarlas y fabular con ellas. Si están tirando y ella dice “¿te imaginas que llega otro hombre y se une?”, etc, etc, sigan el juego, eso no tiene nada de malo. Es mejor que en pareja se compartan todas las fantasías a que cada uno por aparte busque complacerlas. Si no quieren compartir a su esposa, pueden fantasear con vibradores, como si ese vibrador fuera el otro hombre, etc.

Alguna de ustedes me decía que le cuesta mucho venirse y que cree que es frígida. Que pocas veces se viene. Pero les digo que no hay de qué preocuparse. Alguna vez, si no estoy mal, escribí aquí que lo mejor en esos casos es “conocerse una misma”. Mejor dicho, cuando estén solas, quítense la ropa, tóquense suavemente, apriétense los pezones y métanse los dedos de tal manera que vayan descubriendo cómo sienten más. Solo ustedes mismas sabrán cuál es el placer que quieren. Si les da pudor tocarse cuando están solas, con mayor razón les dará pudor cuando estén con un hombre. Y, solas, hagan todo, pónganse en cuatro, jueguen con vibradores y piensen en lo que más les gusta, relájense y así podrán venirse. Si se descubren a sí mismas, después será más fácil con el hombre que llegue.

Bueno, pero quería contarles también, ahora que hablo de fantasías, una que cumplí relativamente hace poco y que me encantó. Un cliente con el que me veo mucho (con él he viajado mucho también), me invitó a su casa de campo en Tabio. Era como un asado por la tarde y poco a poco se fue yendo la gente y quedamos como unas 10 personas. El es swinger, le encanta ir a los bares swingers y hacer fiestas en su casa con parejas swingers también. Pero en esta oportunidad no quería hacer lo de siempre, quería, cada vez más, innovar. Como hacia las 9 de la noche (no era muy tarde) subí solamente con él a su habitación. Cerró todas las cortinas y me dijo que quería que me pusiera un tapaojos (de esos que se usan para dormir y que la luz no moleste). Yo me negué porque como les he dicho me asusta dejarme amarrar o sentir que no tengo el control pues una nunca sabe con qué sale el cliente. Pero esta vez estaba un poco más tranquila porque con él he hecho de todo y lo conozco bien. Acepté, me puse el tapaojos y quedé viendo nada pues además él apagó la luz de la habitación y las cortinas estaban cerradas.

Me pidió que me acostara en la cama y que me desvistiera, eso hice. No veía nada de nada y solo lo imaginaba a él tratando de verme muy de cerca pues él estaría igual que o un poquito mejor sin el tapaojos. Me ordenó que me masturbara y que lo hiciera lentamente, yo obedecí. El no paraba de hablar y de ordenarme cosas como “métete los dedos”, o “frótate más rápido”, etc, me imagino que para hacerme sentir que estaba ahí, cerca. Lo sentí sentarse en una silla que estaba al lado de la cama y me siguió hablando. Yo, cada vez más relajada, me dejé llevar, me metí dos dedos y me froté de tal manera que no me dio pena decirle que me iba a venir así. Y me vine. Me dijo que me tratara de poner de pie. El me dio una mano (veía más que yo pues no tenía tapaojos) y me dijo que me quedara así, de pie, un poco separada de la cama. Obedecí. Cuando menos me di cuenta comencé a sentir unas manos tocándome las tetas y también masajeándome el culo. Sin duda, alguien más había entrado a la habitación pero mi cliente me decía:”no te quites el tapaojos” y “no te estreses, nadie te hará nada”. Pensé que era una persona más, pero no, empecé a sentir que eran más, los mismos que estaban en la sala, claro, pero me quedé quieta y solo sentía que ya no era un par de manos sino muchas manos las que me tocaban. Yo no veía nada y aunque me puse algo tensa, las palabras de mi cliente me tranquilizaban. Tanto me tranquilicé que ya no me importó nada y hasta abrí un poco las piernas para permitir que las manos pasaran por donde querían.

Pasó mucho tiempo en eso, no hubo penetración ni yo tocaba a nadie, solo me tocaban a mí. Hasta que alguien se metió debajo de mí y pasó su lengua por mi clítoris, estuve a punto de quitarme el tapaojos pero me aguanté, dejé que siguieran, supe que era una mujer porque sentí su cabellera rozando mis rodillas y con mis manos le toqué la cabeza para asegurarme quién estaba lamiéndome. Sin duda, la fiesta swinger iba a comenzar pues sentí dos cabezas más una en cada pezón mío y seguían lamiéndome, chupando con fuerza. No aguanté y me vine con muchas ganas. Pero las manos seguían ahí y le pedí a mi cliente que ya quería moverme, que qué quería él, y así fue como le sentí cerca pues su voz se hizo cercana y me tumbó de nuevo en la cama. Me habló y me dijo que si estaba listo para él me lo metiera. Y me lo metió. Los demás, al parecer, hicieron lo propio con sus parejas o con las parejas de los otros porque solo oía gemidos y murmullos y fricciones de cuerpos, muchos gemidos y voces de excitación. Lo que más me tenía mojada era que yo no veía nada y mis sentidos se dispararon al sentir esa gente ahí cerca pero yo no las podía ver. Solo me dejaba llevar por los ruidos y los gemidos y yo, sin ver nada, me vine mucho. Fue delicioso sentir que me tocaba mi cliente pero que tenía gente ahí cerca tirando también.

Ya solo al final, cuando él se vino dentro de mí (siempre con condón, vuelvo y aclaro), me quité el tapaojos, mucha gente seguía en lo suyo. Yo no sé cuánto duró todo, pero la pasé muy bien y, de paso, maté esa fantasía que tanto quería. No crean, aún en mi trabajo, hay cositas que todavía se me ocurren por hacer. La próxima les cuento algunas. Espero más preguntas suyas.
Un beso

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