Llevo mucho escribiendo este blog. Me pongo a pensar en todo lo que les he contado y, de verdad, ha sido mucho. Unos me aprecian, me siguen, otros no paran de insultarme, pero nunca creí que mi vida diera para tantas historias. Ni yo misma lo creí pero, claro, el blog me ha ayudado a conocerme más y a pensar en tantos hombres con los que he estado y que he conocido. Una puta realmente conoce a los hombres, de eso pueden estar seguros. Díganme lo que quieran, sigan insultándome, pero yo creo que sí puedo decir sin ningún pudor que conozco al género masculino. En estos días que he estado sola en mi apartamento, me gusta encender el computador y me gusta mirar esa pantalla en blanco que, de alguna manera, me ha unido a todos ustedes. Me gusta pensar qué les voy a contar ya que probablemente mi vida en este negocio está llegando a su final.

Antes de seguir con lo que les quiero decir, que es hablar un poco de mis clientes y de por qué digo que los conozco, les cuento a quienes me han preguntado un poco más de mi vida algunas cositas. Para los que preguntan por mi vida diaria, les cuento que en mi nevera siempre hay muchas frutas, piña cortada en rodajas (guarda en un recipiente plástico), peras y manzanas. Me gusta comer frutas. También tengo verduras, lechugas, zanahorias. Me gusta tomar agua y a veces yo misma me preparo unos jugos muy ricos. Coca-cola solo me gusta cuando como pizza o cuando voy a MacDonalds. No sé por qué, pero es así.

En mi cuarto (ya les he hablado del otro donde tengo un escritorio), tengo un par de fotos mías de cuando era niña y una con mi familia. Tengo un televisor LCD y un dvd que la verdad uso poco. Un par de mesitas de noche y un par de lámparas. Cuando no trabajo y no estoy leyendo cosas para la universidad, me gusta ver televisión, canalear, me detengo en lo que me gusta. De los noticieros, me gusta ver todo, me gusta estar informada ¡hasta de fútbol! ¿Ya les conté que una vez un comentarista famoso pidió mis servicios? Hace mucho tiempo, él ya casi no sale en televisión pero sí habla en radio hasta donde tengo entendido. Obvio, no les puedo decir quién es. En mi cuarto también tengo un revistero que compré en un sitio que se llama Tugo en la 68 con 80, y ahí guardo algunas revistas, entre esas SOHO, desde que me la empezaron a regalar. Era justo ¿no? Tengo un par de ipods. Uno en la sala y otro que es más pequeño y que llevo al gimnasio. Mi baño tiene tina. Ahí me gusta meterme muy seguido. Después de cada relación, me tomo mi tiempo en la ducha, me gusta oler bien, que no quede rastro del polvo que ya pasó.

¿Qué si tengo canales porno en mi casa? Tengo cable como cualquier persona y podría pedir por el “pague por ver”, pero no es que me den muchas ganas. Es como llevar trabajo a la casa. ¿Que si me masturbo en mi casa? No lo hago seguido, muy pocas veces, pues mi trabajo implica tirar y tirar y a veces lo que menos quiero es llegar a tocarme. Pero admito que una vez, la que más recuerdo especialmente, sí llegué y me masturbé, fue después de estar con un tipo que me chupó las tetas, delicioso, me tocó el clítoris muy rico, suavemente, y me dejó muy arrecha pues el tipo se vino así no más, y me dejó tan arrecha que tenía ese dolorcito en el estómago que siento antes de venirme y no me aguanté y llegué a meterme los dedos. Esa sensación de casi orgasmo es lo peor, me dan ganas de orinar pero a la vez siento una especie de cosquilleo en el estómago. Por eso es mejor terminar lo empezado. Algunas mañanas sí amanezco húmeda y es porque he tenido sueños eróticos, y cuando eso pasa, mi almohada aparece entre mis piernas. Me gusta frotarme con una almohada. Si estoy sin calzones, frotarse con una almohada es lo máximo.

Para el que me insulta y me dice que tengo enfermedades, debo decirle que no. Hace muy poco, menos de un mes, me hice una nueva prueba de sida y no tengo nada. Más bien, pregunto yo, ¿hace cuánto no se hacen una prueba de sida, sobre todo usted, cobarde anónimo que insulta a las mujeres?

Pero quiero volver a lo que dije al comienzo. Si cierro los ojos y pienso, es inevitablemente no acordarme de un hombre que me contrató solo para que lo abrazara. Ese día él lloró como un bebé mientras me contaba su mala suerte con las mujeres. No hicimos nada, solo me abrazaba fuerte como si fuera su mamá. Yo hice lo mismo, lo abracé y traté de animarlo con unas palabras. Pero no fue el único y les insisto: muchos me buscan por soledad. La soledad está ahí, otra cosa es que cueste aceptarlo. También me acuerdo del ejecutivo que era un gran empresario y que se fue casi a la quiebra por su adicción al sexo. El tipo mismo me decía que no se aguantaba las ganas de tirar todos los días con una puta. Salía de su trabajo y de una a ver a quién se tiraba. Reventó las tarjetas de crédito en burdeles y en páginas de internet. Esa rentica lo llevó a cerrar su empresa, y a buscar ayuda profesional. Como el alcohol, el sexo es una adicción.

Me acuerdo de un par de actores famosos que hicieron una especie de orgía en el apartamento de uno de ellos. Fue desesperante porque creían que por ser famosos, yo tenía que sentirme halagada. A mí me importaban cero quiénes eran y me importa cero. Malos amantes y unos estúpidos que viven de una fama mediocre. He estado con militares, como ya les he dicho, y aunque una creería que son vulgares y rudos, muchos son tiernos y especiales en la intimidad. He estado con menores y con mayores que yo. Los menores, siempre con su afán de venirse a los tres minutos; los mayores con esa calma de pasarla bueno y de hacer rendir la plata que están pagando. Con mujeres, la mayoría no son lesbianas como también les he dicho. Yo no soy lesbiana tampoco. Pero de todo lo que he aprendido es que falta comunicación entre las parejas. Una mujer le da pena decirle a su novio o esposo lo que le gusta y viceversa. Les da pena llevar a cabo fantasías por el qué dirán. Pero también sé de la soledad, de esos hombres que temen abordar a una mujer cualquiera e invitarla a comer o a salir. Ellos prefieren pagar.

Sigan insultándome (los que me insultan), pues en efecto he estado con muchísimos hombres. ¿Qué esperaban de una puta? Para eso vayan y lean otra cosa. Y lo que sé es que detrás de la actuación, de la ansiedad de echarse un polvo, cada uno “lleva su Cristo a cuestas”. Nadie busca a una puta porque sí. Inseguridad, frustración con sus parejas, soledad, en fin. Y si solo habláramos de la satisfacción sexual, me quedo con esos amantes que me tratan bien, que me invitan a una copa de vino (odio el que me va manoseando sin ni siquiera hablar), el que pone música, el que me pregunta cómo estoy. Me gusta ese amante que me mira como si se fuera a echar el último polvo de su vida, que me devora con la mirada y que deja ver su erección por encima del pantalón. Me gusta que se concentren en mis tetas y que me las chupen bien, lento, con leves mordiscos. Y me gusta el amante que sabe meter los dedos, tocar con suavidad por encima de mis calzones, para luego meter un dedo con cuidado y ahí sí meterlo hasta el fondo y doblarlo una vez adentro. Les insisto: no es meter el dedo recto, sino meterlo y luego doblarlo una vez adentro, es como si quisieran hurgar algo. Me gusta ese amante que me coge el culo con manos fuertes, pero que contrasta con la suavidad de sus besos. El que me lleva al orgasmo con su buen olor y sus brazos firmes. Me gusta el que me pone en cuatro y me da pequeños mordiscos en el culo y pasa sus dedos por mi clítoris antes de metérmelo. A veces me gusta que, estando en cuatro, me cojan del pelo, sin exagerar, pero sentir que eso los arrecha. Ojalá tenga más amantes así en lo que me queda en este negocio.

Hoy, justo cuando mandé este texto, me dijeron en SOHO que ya es hora de las fotos, me dicen que solo quedan tres revistas para acabar el año (octubre, noviembre y diciembre) y ya es hora de salir. Quieren que pose totalmente desnuda, que muestre mis tetas, mi culo y mi cara. Que públicamente diga quién soy. No sé si eso sea contraproducente no solo con ustedes sino con la vida que me espera. La idea de las fotos me encanta e igual se las prometí a todos ustedes. Soy vanidosa y me gusta que me miren, me gusta pensar que por fin me verán y que guardarán la revista para siempre. Espero no defraudarlos ante tantas mujeres lindas que salen en esta revista. Pero yo no soy menos que ellas, mi cuerpo es muy lindo también. Sin duda, el antifaz será la mejor opción para las fotos. Un vez me lo que quite, empezara mi nueva vida. Un beso y les escribo en un par de días.

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