Cuando me propusieron escribir mi biografía no dudé en hacerlo, pues todos los grandes campeones del ciclismo lo han hecho y pensé que yo tenía derecho a ello. Fuimos jóvenes y descuidados, como se llama el libro, es el reflejo de una época y de una vida, así como de una sociedad. Igualmente es el recuento de todas mis experiencias no solo deportivas sino personales, y pienso que no es necesario entrar en explicaciones sobre uno u otro aspecto del contenido, pues se trata de una historia que puede ser o no aceptada.

Es posible que mucha gente se moleste con mis declaraciones cuando competí en Colombia y que menciono en el libro, en el capítulo 15, con las siguientes palabras: "En la época, todas las carreras eran casi patrocinadas por las mafias locales. El dinero corría a chorros y las armas circulaban solapadamente. Todo estaba combinado y, lo más grave, la cocaína había reemplazado los reconocimientos. Recuerdo a un aficionado, tal vez un narcotraficante, que en el baúl de su auto ponía a disposición de todos, kilos y kilos de polvo blanco a diez dólares el kilo, por lo que los compradores hacían fila desde muy temprano". Sé que es posible que haya quienes se molesten y se sientan afectados con lo relatado en el libro pero no es momento para entrar en discusiones con nadie, pues esto sucedió hace más de 20 años y ahora la lectura y dimensión de esas historias son diferentes a como pudieron verse en ese momento.

El  libro es solamente  la historia de un joven o un grupo de jóvenes que vivieron sus vidas deportivas y personales en muchas partes del mundo y en cada carrera, país, circunstancia, encontraron experiencias diversas que hicieron parte de su paso por la juventud y los llevaron a la edad adulta en la cual nos encontramos desde hace ya buen tiempo. De Herrera y su triunfo en la Vuelta a España, lo que tengo que decir está en el capítulo 21: "Herrera disponía de poca ventaja sobre al alemán Raymond Dietzen y todo el equipo colombiano temía que el lote se rompiera a causa del viento y Guimard nos había dicho: los colombianos ofrecen dinero por no atacar. Por nuestra parte no teníamos esa intención, así que aceptamos los 30.000 francos por corredor. Ese día se desató un viento endiablado que corroboró los temores de los colombianos. Si nosotros hubiésemos atacado, los habríamos mandado de paseo sin problema alguno".

El tiempo ya pasó. Es simplemente una visión particular de mi vida y el libro podrá ser criticado como lo fueron mis carreras, resultados o actitudes. Es un recuerdo de muchas cosas que pasaron como ciclista y como ser humano. El deporte del ciclismo está lleno de personajes, dramas, hazañas, derrotas, errores, aciertos. Es una actividad donde las historias de toda índole se publican permanentemente en todo el mundo. Mi libro es una historia más, con algunas particularidades.

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