La palabra del mudo
Julio Ramón Ribeyro
2 volúmenes
Seix Barral

No deberia dudarlo, ni arrepentirse, quien diga que el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro es el mejor cuentista que ha dado el continente americano. Yo suscribo esa afirmación. Y que al fin se publiquen sus cuentos completos en edición definitiva es un acontecimiento para celebrar. En estos dos tomos editados con mucho cuidado por Seix Barral se incluyen cuentos de juventud, desconocidos y un relato inédito. Además se incluyen los libros de relatos que ya se habían publicado pero que son inencontrables: El próximo mes me nivelo, Los gallinazos sin plumas, Cuentos de circunstancias, Las botellas y los hombres, Tres historias sublevantes, Solo para fumadores…

Historias de gentes corrientes, de empleados que pagan a plazos sus vestidos desactualizados, de viejos que alguna vez fueron ricos y ahora agonizan en grandes casas limeñas empolvadas. Historias fantásticas, de tono social sin caer en el panfleto, de corte policíaco sin usar los clichés de un género que se apoya tanto en ellos, los relatos de Ribeyro son ejemplares en ese difícil arte de decir sin decir, que es la esencia del buen cuento.

El propio Ribeyro presenta estos relatos inmortales: "Cuentos, espejo de mi vida, pero también reflejo del mundo que me tocó vivir, en especial el de mi infancia y juventud, que intenté captar y representar en lo que a mi juicio, […] lo merecía: oscuros habitantes limeños y sus ilusiones frustradas, escenas de la vida familiar, Miraflores, el mar y los arenales, combates perdidos, militares, borrachines, […] maleantes, locos, putas, burócratas, pero también Europa y mis pensiones y viajes". Una de las buenas cosas de un libro de cuentos como este es que permite la lectura esporádica: está ahí, en la mesa de noche, y cada tanto se agarra el libro y se lee uno un cuento. Y otra vez el libro a descansar y nosotros a nuestros afanes.


Tráfico
Tom Vanderbilt
Editorial Debate

Hace cincuenta años casi ninguna casa tenía garaje para tres vehículos, y en la actualidad en Estados Unidos hay más familias con tres carros que con uno a pesar de que las familias son más chicas. Pasamos tanto tiempo dentro de nuestros carros que el portavasos no es ya una excentricidad sino un artículo tan común como las ventanillas. El carro, el tráfico, las costumbres que asumimos frente al volante y al otro lado del panorámico, como peatones, son los grandes temas que revisa Tom Vanderbilt en este entretenido libro, sustentado en anécdotas, experimentos y datos raros. Imperdible.


La Amazonia perdida
Wade Davis y Richard Evans Schultes
Villegas Editores

Richard Evans Schultes vivió en la selva colombiana entre 1941 y 1953. Tomó cientos de fotografías y catalogó miles de plantas, muchas de ellas desconocidas hasta entonces. El etnobotánico no era fotógrafo profesional, apenas un hombre sensible con un profundo conocimiento del entorno, de los indígenas, de la naturaleza, por los cuales sentía verdadero respeto. Y justo eso es lo que se nota en estas fotos: honestidad, sensibilidad, fidelidad. La pertinente introducción es de su discípulo Wade Davis. Si lo compra para regalarlo no lo abra, porque va a querer quedarse con él.


El bello sexo de los hombres
Florence Ehnuel
Aguilar

Produce curiosidad saber qué piensan las mujeres de los hombres. Y si esa mujer es inteligente, tiene humor y habla directamente, mejor. Y mejor aún si es independiente y afirmativa sin caer en las mamertadas de las feministas más belicosas. La filósofa francesa Florence Ehnuel es esa mujer, y en este libro se confiesa ante los lectores: siempre repudió el sexo de los hombres, pero a los 35 años descubrió una belleza inusitada en nuestro mejor amigo y se convirtió —para usar el chiste tan repasado— en adoratriz del divino miembro. Este libro es su extensa declaración de amor.

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