Para la mañana: recomiendo una de las voces más puras del rock argentino: Nito Mestre, la voz angelical de Sui Generis, en especial sus dos últimos discos independientes. La verdad (Dónde diablos está la verdad), qué buena canción.

Para el tráfico: para levantar el ánimo recomiendo las grabaciones originales de Alejo Durán y/o Juancho Polo Valencia, aquellas grabaciones que por su autenticidad y sencillez nos superan a todos los demás.

Para el trabajo: recomiendo las clásicas obras románticas de Johann Sebastian Bach o, en su defecto, un disco del ya fallecido jazzista norteamericano Oscar Peterson, que lleva el nombre de In a romantic mood.

Para la tarde: un disco que ya he tenido que comprar varias veces que se llama La-la-la, de Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.

Para un despecho: una de las canciones favoritas de Evita: Grisel, del disco La-la-la, aunque tuvo varias versiones anteriores. "Y hoy que vivo enloquecido/ Porque no te olvidé/ Ni te acuerdas de mí/ Grisel/ Grisel". Lo máximo.

Para enamorar: ya que hablamos de Spinetta, qué tal Muchacha ojos de papel, de su grupo Almendra, o, por qué no, Me estás haciendo falta, de Jaime R. Echavarría, o Te mando flores, de Fonseca.

Para sinvergüenciar: recomiendo La celosa, de Sergio Moya, o Las mujeres, de Carlos Huertas.

Para la noche: uno que se debe dejar rodar todito: el nuevo disco de Margarita Rosa. La bruja, Vida nueva, todas me gustan.

Para un domingo en la mañana: dos discos infaltables para dejarlos toditos, Para recordar, de Teresita Gómez, y Colombitis, del Trío Colombita. Y para llenar ese silencio del domingo a todo volumen hay un disco que también me gusta mucho y que lo recomiendo, los famosos valses criollos del compositor venezolano Antonio Lauro.

Contenido relacionado

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.