Puede levantar con los brazos sus 57 kilos de peso y 175 centímetros de estatura. Y necesita tal fuerza, porque muchas veces son las 6:30 de la mañana y ella está haciendo un striptease. En realidad se llama vertical dance, y ella no es lo que comúnmente se llama una "estriptisera" sino instructora de este tipo de baile, que no es otra cosa que treparse hábilmente y hacer malabares alrededor de un tubo que va del suelo al techo.

Con 28 años y diseño de vestuario como profesión, Liliana trabajó en una multinacional de farmacéuticos, donde descubrió un enorme talento para hacer negocios. Con tal escuela se le ocurrió montar su propio gimnasio, el Power Step, donde ni por error hay una máquina para alzar pesas. En un amplio salón dicta clases de vertical dance, y entre sus alumnas se encuentran Natalia París, Sara Corrales, Flora Martínez y Natalia Jerez, pero también mujeres de hasta 60 años que gracias a las clases han revitalizado su vida sexual, ganado autoestima y perdido hasta ocho kilos de peso en dos meses.

Hubiera podido fundar el gimnasio y dejar que alguien más dictara las clases, pero la habilidad de Liliana es tal que prefiere darlas ella misma, junto a Sharon, su instructora de confianza, labor para la que se prepararon tres meses de manera intensiva. Puede dictar hasta seis y ocho clases de una hora en un solo día, por lo que, sobra decirlo, no necesita ir a un gimnasio tradicional y mucho menos hacer dieta. En cada clase quema entre 200 y 600 calorías; haga cuentas.

Si quiere ver de qué se trata para regalarle unas clases de cardiostriptease a su novia, o —casos se han visto— tomarlas usted mismo; entre a www.powerstep.net

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