Natalia Castro es de esas personas que uno quisiera que le tocara detrás en una fila de banco por una razón clara: esta paisa, criada en Nueva York y radicada en Sydney, no se calla. Pero no lo tome a mal, este es uno de esos pocos casos en los que esto es algo bueno: si se le pregunta sobre su carrera como modelo, ella le hablará del tema con una modestia que poco se ve en su medio. Pero cuando uno le pregunta sobre lo que ha pasado en su vida durante el último año, no podría imaginar una mejor compañera para hablar en una sala de espera. Y es que desde principios de enero del año pasado, Natalia emprendió un viaje que empezó en Argentina y que terminó en Israel. Conoció 21 países: Chile la aburrió, en Brasil le propusieron matrimonio, desde que pasó por Nueva Orleáns no deja de escuchar blues, en Tailandia ella y su esposo hicieron un arduo proceso de desintoxicación físico y espiritual y, estando en Egipto, nos dio esta entrevista. Se casó en Cartagena hace menos de dos meses y ya todos nos preguntamos cómo va a hacer su esposo para sorprenderla con la luna de miel. Dentro de sus proyectos a mediano plazo están estudiar Historia del Arte en Madrid y lograr que a su esposo le guste el rock en español.

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