Amarna Miller es una flaca lasciva de 26 años, pelirroja, graduada en Bellas Artes, empresaria y actriz de cine porno que se ha convertido en una activista destacada en defensa de la industria del antiguo y querido “metisaca”, y una de las voceras visibles del porno ético, rama que está en contra de ciertas prácticas del porno extremo. El porno ético no comulga con la escatología, ni siquiera con actos tan románticos como la “lluvia dorada”, la idea que debió inspirar a Zeus cuando sedujo a Dánae. También están proscritas la zoofilia, la crueldad, las lesiones personales, el sexo con menores y la trata de blancas. Una variante del porno ético es el porno feminista: la película no debe girar de manera exclusiva en torno al placer del hombre. Los finales de “lluvia blanca”, demos por caso, son típicos del porno machista. El galán gime, convulsiona, tuerce los ojos y se corre sobre el rostro de la actriz. ¡Corten! The end.

(Fotos de Amarna Miller)

Amarna no tiene nada contra los baños de semen. Lo que le molesta es que la eyaculación masculina sea el eje único del video porno. “El porno mainstream gira únicamente en torno a la representación del placer masculino. Va siendo hora de que otras prácticas y otras visiones tengan cabida”. Amarna saltó a la fama gracias a un video que se hizo viral. Lo grabó para promocionar el Salón de Barcelona, realizado en octubre de 2016. Empieza con un close up de su rostro: “Soy Amarna Miller, actriz porno. Nací en un país hipócrita, donde la misma gente que me llama puta se pajea con mis vídeos”.

El parlamento de Amarna censura la doble moral de la sociedad española, que tolera prácticas tan crueles como el toreo, la pedofilia, los matrimonios por conveniencia y la corrupción política, y se escandaliza por la prostitución y la pornografía… al tiempo que las consume con ansiedad ninfomaniaca. Aunque no hay cifras confiables, se calcula que entre ambas mueven, solo en España, varios miles de millones de euros al año.

El Salón de Barcelona es una feria donde el visitante encuentra todo lo relacionado con el sexo: ruedas de negocios, música y arte eróticos, gastronomía afrodisiaca, debates, conferencias médicas y psicológicas y muchos talleres: taller de enemas preparatorios para el sexo anal, talleres de seducción y ligue, talleres de sexo en grupo y prácticas de DFMS (algo relacionado con sadomasoquismo soft, estilo Cincuenta sombras de Grey). Y juguetería, claro. Mil y un objetos traviesos, desde las bolas chinas, esa camándula pagana, hasta muñecas hiperrealistas de ensueño, casi mujeres de carne y hueso, con centenares de sensores y músculos plásticos en la boca, el ano y la vagina, y cuyos precios en dólares pueden alcanzar los cuatro ceros.

(Actriz porno critica la hipocresía de su país)

Sí, tienes razón, todo esto es asquerosamente machista, querida Amarna, pero es lo que hay. El hombre sigue siendo el principal cliente de la industria pornográfica en una proporción alta: por cada cinco hombres que consumen algún producto sexual (videos, webcam, artículos de sex shop, sexo pago) solo hay una mujer que compra estos servicios.

Los argumentos de los puritanos no son deleznables. La prostitución degrada a la mujer, la cosifica, entraña riesgos de salubridad y genera negocios tan aberrantes como el tráfico de mujeres, que son esclavizadas en condiciones inhumanas.

Los liberales, por su parte, sostienen que la mujer puede hacer lo que le plazca con su cuerpo, y el hombre lo que le plazca con su dinero. Por ejemplo, contratar a una profesional para resolver su sed de besos y caricias.

El tema de la sexualidad siempre es polémico y está rodeado de tabúes porque es una pasión muy fuerte. La pasión. “El sexo, ese abismo de la razón”, escribió Estanislao Zuleta en alguna parte.

El adulterio (yacer en cama ajena) está censurado en la mayoría de las culturas porque atenta contra la estabilidad de la familia. Y porque la tentación de la infidelidad tiene un magnetismo del putas, como dice Amarna. “Hacer el amor con otro…” pide a gritos una baladista. “Amor es un algo sin nombre que obsesiona al hombre por otra mujer”, parafrasea un bolerista cínico. “Es más sexy la vecina en chanclas que la esposa en tacones”, aseguran los antojados. En La insoportable levedad del ser, Sabina, húmeda siempre por “el erotismo de la traición”, reconoce que su marido es demasiado tierno… y que por
eso mismo está perdido como amante. Los más valientes reconocen que los deslices de sus señoras les producen erecciones dolorosas.

(Video de la actriz porno Amarna Miller y la doble moral)

Para ser infiel solo se necesita la conjunción de dos factores: la tentación y la ocasión. “Puedo resistirlo todo excepto la tentación”, decía Wilde.

A este caldo de feromonas en permanente hervor, la prostitución añade un condimento irresistible: la fantasía exprés, la posibilidad de meterse en la cama, con un extraño, en cuestión de minutos.

SoHo habló con Amarna. Nos contó que le gustan los dadaístas. “También me siento muy identificada con los situacionistas por sus ideales revolucionarios y sus intentos de cuestionar la hegemonía clasista”. También le gusta, por supuesto, Egon Schiele, uno de los primeros pintores que atravesó la línea de sombra que separa el porno del arte.

“En estos momentos no estoy grabando. Llevo ya casi ocho años delante de las cámaras y la verdad es que la emoción con la que antes entendía el trabajo sexual ya no es la que era. Soy una persona que necesita estar constantemente fuera de su zona de confort. Y aunque me siento orgullosa de haber trabajado en el porno, ya no supone un reto y por tanto, a nivel personal, no me resulta tan interesante.

Ahora mismo estoy muy centrada en otras facetas de mi vida que me hacen feliz. Por ejemplo, mi canal de YouTube, donde grabo vídeos hablando de temas que considero que necesitan un altavoz. Ecología, sostenibilidad y cómo mejorar nuestra vida luchando por aquello en lo que creemos, por ejemplo. También grabo vídeos mientras hago viajes alrededor del mundo, con la idea de animar a mis usuarios a que hagan lo que realmente les hace felices. Siguiendo esta línea, me mudé a mi furgoneta, donde vivo desde hace ya casi ocho meses.

”También estoy muy centrada en mi faceta como escritora. Publiqué mi primer libro en el año 2015 y desde entonces he estado colaborando con diferentes
revistas y publicaciones españolas. El año que viene publico mi segundo libro”.

Buen viento y buena mar, niña libre. Que los dioses te sean lúbricos y pródigos, que nunca te falte el sexo o al menos una mano ágil que te masturbe, propia o ajena, amorosa o mercenaria, y algún teorema pervertido, como este, de autor anónimo: el voyerista es un geómetra aplicado que siempre encuentra la recta que une tres puntos: el ojo, la rendija y el objeto del deseo.

(Cien mujeres se desnudan contra Donald Trump)

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