Sus señas particulares indican que nació en Alemania, que es dueña de un cuerpo perfecto —estamos seguros de que no podrá decir lo contrario— y que desde hace unos meses trabaja como azafata. Llegó por primera vez a Cali hace tres años y se enamoró tanto del país que acabó quedándose siete meses.

Regresó a Alemania por una temporada, pero luego volvió y se instaló en Bogotá un año más. Aquí trabajó como modelo —participó en el Cali Exposhow— y realizó varias campañas publicitarias. Hoy está lejos otra vez, pero entre sus planes está siempre volver, lo cual sería una buena noticia para todos, ¿o no?

¿A qué se dedica exactamente?
Soy auxiliar de vuelo, estoy ahí para garantizar la seguridad de los pasajeros. Hago lo mismo que hacen todas las azafatas en cualquier aerolínea, con la ventaja de que vuelo a todo el mundo.

¿A dónde ha viajado?
A muchísimos lugares de África y de Estados Unidos, a India, a China... Viajo mínimo cinco veces al mes, así que me la paso en un avión. Debería nombrar, más bien, los sitios que me faltan por visitar, como Australia y Nueva Zelanda.

¿Le ha pasado alguna vez que un pasajero le coquetee?
Sí, suele pasar. Siempre intentan coquetear. Muchas veces me han pasado sus tarjetas para que los llame; yo les doy las gracias y después las boto. Nada que hacer: a mí me gustan los latinos.

¿Le gustan los hombres colombianos, entonces?
Sí. Mi novio es colombiano, lo conocí allá, y estudia ahora mismo en Alemania. Me gustan los trigueños, de pelo oscuro. Me encanta que los colombianos son muy cariñosos, tienen mucha actitud y son abiertos.

¿Por qué llegó a Colombia?
Viajé a Latinoamérica en 2013 para aprender español y conocer el mundo. Llegué a Chile y allí, en un hostal, conocí a unos colombianos que me hablaron mucho del país y me invitaron a conocerlo. Luego viajé a Bolivia, a Perú y, finalmente, a Colombia, donde me quedé un tiempo largo.

¿Qué fue lo que le gustó tanto del país?
Muchas cosas. La gente en Colombia es muy querida, siempre me sentí bienvenida. Nunca estuve sola: todo el tiempo me hicieron sentir como una colombiana más. También me encanta el idioma; ese español que hablan, tan bonito, es muy fácil entender.

¿Y viajó?
Viví en Cali, primero, y luego en Bogotá, y desde ahí viajé a muchas partes: Cartagena, la costa pacífica, Popayán, todo el Eje Cafetero, Medellín… ¡Hasta estuve en la Hacienda Nápoles! ¿Piensa volver? Claro. Ahora mismo estoy tratando de cambiar mi agenda en la aerolínea para que me pongan en el vuelo que viaja directo de Alemania a Bogotá.

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