Tola y Maruja se jactan de que son "la decencia en pasta". Y lo comprobamos en la sesión de fotos. ¡Qué señoras tan mojigatas!

Nuestra fotógrafa, Aleja, la misma de Yidis, les propuso que empezaran destapando la punta del pie, la rodilla, la pantorrilla y el peroné… Pero ellas se negaron: ¡Las guamas que vamos a mostrar las varis!

Entonces les propusimos un topless… —¿Un qué, preguntaron extrañadas. Les dijimos que era mostrar el busto.

—¿Las marías? ¡No tiene cuándo! —exclamaron en coro—. Además —agregó Maruja—, Tola las tiene tan chilinguiadas que la foto tendría que ser de cuerpo entero. Parecen dos nidos de gulungo.

—¿Qué tal entonces de blusa ombliguera? —propuse yo.

—¡Avi María! —gritó Tola—, no habría con qué recoger la empella de Maruja.

—¿Y vos qué? —reviró Maruja a su amiga del alma—… Igual a veinte con ventajita… Vos que no te cabe una cesárea más en ese buche… Parece un paisaje de Boyacá.

—¿Y si hacemos las fotos ustedes de camiseta mojada lavando la bañera? —sugirió Aleja—. O las vestimos de conejitas.

—Será de gurrecitos —pensé yo.

Cuando resolvimos proponerles a Tola y Maruja que se desnudaran para SoHo, en El radar nos dijeron que las encontraríamos en la fila de una pirámide reclamando sus ahorros. Allá fuimos, temerosos de que la propuesta les cayera mal y nos ganáramos una maldición, una insultada, un sombrillazo…

Pero, como dicen en su natal Antioquia: Más pierde la pava que el que le tira… Les propusimos y parece que las cogimos en el momento preciso, recién estafadas.

Dirán ustedes que no es ético proponerles eso a unas pobres señoras damnificadas, quizá con sus facultades mentales también envolatadas… Reconocemos que no es ético y sospechamos que tampoco resulte estético, pero nuestros lectores verán que valió la pena aprovechar el momento de debilidad moral de nuestras invitadas… En tiempos de crisis la moral se pone tan elástica como los resortes de unas… enaguas.

De modo que mientras las convencíamos de desvestirse, sostuvimos con ellas el siguiente diálogo:

—Primero que todo, distinguidas matronas, hay algo que no nos cuadra: ustedes siempre han dicho que se conocieron el 9 de abril de 1948, durante los saqueos de el Bogotazo… ¿Cómo explican la foto de su niñez, que hoy revela SoHo?

—Es un montaje… Como saben que somos amigas del Presidente, quieren hacerle daño a él calumniándonos a nosotras. Pero ya le dimos poder a nuestro abogado Abelardo de la Legulella.

—Bien dicho, Tola… Repetimos: nuestra vida es un libro abierto… aburridor, pero abierto.

—Ustedes van a recibir muchas críticas por haber posado para SoHo, ¿por qué aceptaron?

—Nosotras no conocemos la revista Sojo… Nos dijeron que es una publicación científica y que están haciendo una serie sobre la anatomía en los adultos mayores, que inclusive ya quizque mostraron a Amparo Grisales.

—Y fuera de eso, nos cogieron más pobres que las hormigas.

—O sea que lo hacen por dinero… Pero, queridas comadres, ¿tiene presentación que ustedes, paradigma del recato, vendan su cuerpo por un plato de lentejas?

—¿"Para" qué… ¿Vio?, quieren enlodar a Uribe.

—Ahora verá que porque nos pagaron por adelantado vamos a resultar prepagas. Respete, langaruto.

—Y no vendimos ningún cuerpo… Nosotras ya donamos nuestro cuerpo a la Facultá de Medecina de la Niversidá de Antioquia, alma máter de la raza.

—O sea que si nos han de ver en bola unos estudiantes burleteros, que nos vea todo el país.

—Y otra cosa: ¿cuál es la bronquita con las lentejas… Son deliciosas y reemplazan la carne… ¿No las ha probado con gorditos fritos?

—¿Es cierto que pusieron condiciones para las fotos?

—Alvertimos que no queríamos desnudos artísticos sino común y corriente, y ajualá las fotos fueran tamaño cédula.

—También pedimos el favor de que nos disimularan la piel usando pa la portada cartón corrugao y que quitaran con… ¿Cómo es que llama eso, Maruja?

—Fotochó.

—Que nos quitaran con fotochó las partes malucas… También desigimos que las fotos fueran en combinación o levantadora.

—¿Ya antes habían posado desnudas?

—Una vez, que me quité el mero brasiel y posé pa una mamografía… Pero nunca he mostrado las partes nobles.

—Dejá de hablar pajarilla, Tola, que vos no tenés noble ni las partes.

—Nosotras somos de otra época… Mi marido Ananías nunca me ha visto desnuda.

—Tan de buenas él…

—¿Qué piensan del desnudo?

—Viéndolo bien, el desnudo humano es una cosa muy inocente… Al fin y al cabo el cuerpo es inocente, la morbosa es el alma.

—Si hubiera revistas de almas desnudas, ¡Virgen del Carmen, las groserías que mostrarían!

—Lo que le pone malicia a un desnudo es la pose… Por eso pa estas vistas pusimos la condición de que nos dejaran hacer carrizo de mujer, que es distinto al de hombre.

—¿Cómo se diferencian?

—Muy fácil: el carrizo de mujer es un murlo sobre el otro, evitando el gateo… En cambio el de hombre es un pie sobre la rodilla, mostrando la horqueta.

—Mi amá se condenaba de la ira cuando me veía haciendo carrizo de macho.

—¿Cómo comparan ustedes la belleza de antes con la de ahora?

—La belleza de antes era más barata, no como ahora que rumba la silicona…

—Tola, ¿vos te pondrías silicona?

—Pero no por estética… Me la pondría atrás, pa poder acompañar a Ananías al estadio sin necesidá de cargar cojín.

—¿Qué opinan sus seguidores de que ustedes salgan en SoHo?

—Hay opiniones divididas: unos piensan que vamos a dañar nuestra imagen y otros dicen que vamos a dañar la revista.

—Dicen que salir aquí cotiza, y es muy cierto: ya nos llamaron de la revista Pornogerontas.

—¿Sus maridos saben de estas fotos?

—Yo no le pienso contar a Ananías porque, primero, me quita la platica, y segundo porque lo conozco mosco y sé que si mira esta revista es capaz de sacar las cesantías pa suscribirse.

—Yo sí le conté a Perucho que Tola y yo íbamos a salir viringas en una revista y le dio pesar de los lectores.

—SoHo nunca les paga a las modelos, pero esta vez hizo la excepción considerando que ustedes dijeron que destinarán el dinero para una causa benéfica, ¿cuál?

—El aguinaldo pa los niños pobres, concretamente nuestros nietos.

—Y vamos a dejar una parte pa mandar decir misas por la salvación de nuestras almas.

—A propósito, ustedes son muy católicas y temían que por estas fotos las excomulgaran y por eso le pidieron permiso para posar a monseñor Rubiano… ¿Qué les dijo el prelado?

—Nos felicitó y nos dijo que modelos católicas como nosotras son las que se necesitan pa acabar con esta revista.

—Finalmente, queridas señoras, ¿qué consejo les darían a las mujeres que se desnudan para SoHo?

—Que mucho cuidao con una pulmonía.

—Vea, señor periodista… Pa pedirle un favor: una nieta mía que estudió modelaje quiere salir en Sojo.

—Ole, Tola, ¿cuál nieta tuya?

—Cindy Rosalba… Acordate, Maruja, que estudió modelaje en la academia de Madán Rochy y que hizo el año rural en Puerto Asís.

—Y yo tengo una inquietú final, amigo periodista: después de la posada de nosotras, ¿quién sigue?

—Pues Maruja, como diría López: Si no es Piedá, ¿quién? ?

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