Alusión:

En la historia del arte europeo quedan consignadas algunas escenas que conjuntan la sencilla cotidianidad de las cocinas y la presencia de mujeres laboriosas. Las fotografías que recrean esta escogencia de pinturas, que van del barroco al postimpresionismo, aluden, sin duda, a la mirada de una artista plástica amante de la cocina. Desde luego la intención no es perpetuar a la mujer en la servidumbre doméstica a través del embellecimiento e idealización del oficio; la intención es contribuir mejor a la afirmación de nuevas identidades femeninas, sin prescindir del pasado, al asumir el potencial creativo de la cocina constatado en la historia del arte.

Cocinar es un acto privilegiado; la cocina ha sido un espacio donde las horas han propiciado la introspección silenciosa, el juego y la imaginación. Un sitio donde la fuerza de la espera transmuta alquímicamente un sinfín de desasosiegos, pasiones e incertidumbres femeninas en sabores y magias de los cinco sentidos.

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