Cuando en un programa de chismes de Caracol Televisión insinuaron que Isabella Obregón, actriz porno colombiana, podría tener una relación sentimental conmigo, jamás pensé que la noticia, amañada por ellos, tuviera tanta repercusión. Muchos de los que frecuentan las redes sociales y personas ligeras que vuelven verdad los rumores y se la pasan alimentando su morbo con versiones callejeras sin confirmar, empezaron a convertir la versión en una bola de nieve. Incluso periódicos considerados serios hicieron eco de la noticia como si fuera cierto. Entonces quise conocer a Isabella, mi supuesta novia, y SoHo me dio la posibilidad de hacerlo, pues hasta ese día nunca la había visto en mi vida, aunque hablamos por Twitter en algún momento.

Isabella jamás había modelado, aunque siempre estuvo expuesta a las cámaras, y yo jamás había asistido a una sesión de fotografía de la revista aunque muchas de mis amigas han desvestido el alma en sus páginas.

Acudimos a la cita con expectativa, y la primera impresión que tuve cuando la saludé fue de buena energía y de un desparpajo lleno de deliciosa inocencia. Primero, la maquillaron a sabiendas de que no necesitaba adornos para que se viera bella, y ella muy rápido se puso en actitud para comenzar el trabajo.

“Al principio estaba muy nerviosa, nunca posé para fotos y no sabía cómo hacerlo. Hasta llegué a pensar que se iban a decepcionar con esta niña inexperta, porque no sabía nada de esto. Pero rápidamente me relaje, acaté los consejos de Alejandro y Alejandra y me solté con mucha confianza. Lo disfruté bastante”.





¿Nunca tuvo pena de mostrarse desnuda?

Nunca, jamás he sido una persona penosa; en el colegio si tocaba hablar, hablaba; ante los mayores, con los papás de mis novios, igual. Antes de hacer porno, iba a la playa y me quitaba el brasier con normalidad, la gente me miraba extrañada pero yo actuaba fresca.

¿A qué edad empezó a hacer películas porno?

Fue a los 18 años, lo había pensado a los 17, pero no las podía hacer. Lo que pasó fue que yo trabajaba con la sex webcam, me desnudaba, hablaba con los hombres que se conectaban, les ofrecía un striptease. Hacía lo que el cliente me pedía y lo llevaba a lo que se llama un “privado”, que es donde se empieza a generar dinero. Y me iba muy bien, demasiado bien diría yo.

¿Qué es muy bien?

Pues imagínate que me ganaba hasta diez millones mensuales, y me volví una de las más solicitadas y rentables para ellos. En un momento llegué a ser la número uno del mundo en visitas en la sex webcam, entonces los mismos que manejaban este negocio me propusieron hacer videos porno con la promesa de que no se verían en Colombia y que serían solo para países del exterior. Ahí empezó todo.

¿Y su mamá sabía todo esto?

Nooooooo… mi mamá no sabía nada, yo le decía que trabajaba cuidando a un señor, que yo era dizque la enfermera, tan mentirosa, ¿no?

¿Cómo le explicaba a su mamá de dónde sacaba el dinero, que era bastante para tener 17 años?

Yo le decía que era un novio que tenía, que me ayudaba porque me quería mucho.

¿En el trabajo de la webcam no le propusieron tener relaciones sexuales?

No porque nunca hay contacto, todo es por cámara, aunque una vez un cliente me dijo que quería venir a Colombia a conocerme, y otro me dijo que me mandaba los tiquetes para que lo visitara, pero nunca me interesó.

¿Cómo fue la propuesta de los videos?

Los mismos de la sex webcam me empezaron a decir que yo era atrevida, que era muy linda, que tenía una belleza exótica y que si lo quería hacer, grababan conmigo. Yo les dije que no, porque me daba miedo y era muy peligroso, no era bueno tener relaciones sexuales públicas, por la familia y porque si uno más adelante se casaba o tenía hijos, iba a ser muy complicado. Ellos me aseguraron que nadie los vería en Colombia, que era para otros países y para personas que pagaran, pero todo fue una mentira.

¿Qué pasó cuando la descubrieron?

Fue terrible, todo el mundo me criticó. Todavía voy por la calle y me dicen Linda Luchy, que es el nombre artístico con el que grabé. Fue muy duro. Entonces me alejé de la casa, me fui a vivir al exterior y cuando regresé, ya todo estaba más calmado. Les expliqué, les pedí perdón y, al fin y al cabo, familia es familia y son los únicos que te apoyan. Mi mamá entendió, me adora sobre todas las cosas, y mis hermanas me dieron mucha fuerza, ninguna de ellas me criticó ni me dio la espalda.

¿En ese momento seguía grabando porno?

No, ya había dejado de hacerlo. Es que cuando grabé los primeros videos, mi familia no se enteró, y la gente no era capaz de decirle. Pero cuando volví a grabar porque me pagaron más, ahí sí se enteraron y entonces decidí dejar eso, además por mi seguridad: me exigían que lo hiciera sin condón y aunque a uno le hacen todos los exámenes, todos, es un riesgo muy grande. Decidí protegerme. Tampoco veía el porno como una profesión para toda la vida, lo hice un tiempo y ya, quería otra cosa.

¿Disfrutó haciendo porno?

Pues sabes que sí… la verdad, hasta me ennovié con uno que se llama Víctor, de Barranquilla, donde grabábamos casi siempre. Tuvimos buena química, nos gustábamos mucho y estuvimos como cinco meses.

¿Las relaciones entre los dos eran diferentes cuando trabajaban o cuando estaban solos?

Cuando estábamos solos, había más pasión, más tranquilidad, era más calmado. Trabajando siempre hay mucha gente viendo, mucha presión; a ellos les dan pastillas para que duren más y funcionen mejor, en cambio solos era como más natural, mucho mejor, claro que sí.



Las fotografías transcurrían con gran fluidez, había emoción en la producción porque la niña inexperta y poco habituada a estos oficios lo hacía muy bien. Su cuerpo, totalmente natural, sin ninguna cirugía. Los movimientos menos comunes y las poses no habituales empezaron a trazar una secuencia de imágenes que daban gusto, muy lejos de la falta de estética a la que Isabella estaba acostumbrada.



En una pausa le pregunté por su papá...

Mi papá trabajaba en la Armada Nacional, después tuvo carros particulares que alquilaba para llevar niños al colegio y transportar personas. Le iba muy bien pero usó mal la cabeza y terminó de soldador. Igual no me da vergüenza contarlo. Mi papá venía de una familia muy buena, que siempre lo ayudó, le montó empresas; tuvo hasta un restaurante que también quebró porque fue de cabeza loquita. La que siempre ha estado con nosotras es mi mamá que fue chef en el Decamerón, le iba muy bien, luego se enfermó, se pensionó y ha sido la encargada de todo.

¿Hace cuánto murió su papá?

Cuando yo tenía como 16 años, mi papá murió en un accidente. Estaba haciendo un trabajo de publicidad en época de elecciones en Ciénaga y cuando regresaba con sus amigos, el carro se varó, se bajaron a empujar y una ambulancia que venía con un enfermo a gran velocidad no los vio y aplastó a mi papá, murió en el acto.

¿Le hace falta?

Mucho. Y sueño constantemente con él, que me cuida, que está conmigo, pendiente siempre. Cuando sucedió el accidente, yo estaba en Bogotá y siempre me he sentido supermal, porque no estuve cerca de él mucho tiempo. Lo extraño muchísimo, y aunque no fue el mejor padre que cualquier persona quisiera tener, fue mi papá y desde pequeña lo amé.



Cuando recuerda a Jorge Obregón los ojazos negros de Isabella se apagan y su sonrisa se opaca. Pero hay que seguir trabajando, seguir coqueteando con la cámara, hay que seguir como modelo, actividad que a corto plazo se puede convertir en el nuevo camino de esta joven de 21 años, con todas las condiciones para comenzar una nueva vida en esta profesión que la llama con decisión y con el convencimiento de que podrá triunfar sin ninguna duda.



“Quiero seguir estudiando, quiero terminar mi carrera, quiero conseguir un trabajo normal, quiero ser una profesional y ya me lo impuse. Si hay otras propuestas de trabajo como el modelaje, lo voy a hacer”.



¿Por qué no había modelado antes?

Nunca modelé porque estas cosas jamás me gustaron. Aunque hice porno, mi intención no era que se viera masivamente. He recibido muchas propuestas para fotografía, revistas, videos y siempre les digo que no. Mira que esto de SoHo no lo quería hacer, llevaban varios meses insistiéndome y lo rechacé dos veces, pero perseveraron de una forma tan bonita que al final acepté. Hoy sí pienso seriamente en el modelaje y la fotografía como una opción de vida.



Cuando un hombre está ante una bella mujer que hace videos pornográficos no puede resistir su imaginación a la tentación y el deseo. Pero hoy el sexo dejó de ser un reclamo transitorio del instinto y se volvió sensualidad, armonía y ternura, características evidentes y naturales en Isabella Obregón, dueña de una atormentadora belleza. Es difícil imaginar ese cuerpo y ese corazón en manos ajenas a su voluntad, y si bien alguna vez disfrutó el trabajo que hizo, hoy estuvo plena regalando su desnudez sin exponer su dignidad.



¿Alguna vez le tocó hacer algo que no quería?

Mmmmmm... sí, me tocó hacer algo que no quería, pero no me obligaron. Lo hice porque me pareció profesional.

¿Y qué fue?

Un video lésbico. No quería, porque nunca me han gustado las mujeres, tengo mi gusto sexual muy definido y jamás se me ha pasado un mal pensamiento con una mujer. Llega esta gente, me lo propone, me dice que eso me haría crecer en la actuación porno, y yo lo pensé y acepté. Pagaban mucho más, y lo hice, pero la verdad no lo disfruté y quería que se acabara rapidito.

¿Hizo alguna otra cosa que no quería?

Una vez me propusieron hacer sexo anal, pero a mí no me gusta. Ellos respetaron mi decisión y nunca hice algo que no quisiera.

¿Le gustó siempre tener más dinero del necesario?

Sí, claro. Me acostumbré a estar siempre con dinero, a comprar todo lo que quería. Además, podía viajar a todas partes, me encanta viajar, sin depender de nadie.

¿Cuánto le pagaban por un vídeo porno?

Quince millones, y cuando era especial, como estar con otra mujer, un poco más.

¿Me imagino que le proponen mil cosas?

Sí, muchas. Siempre que salgo a un restaurante o a cualquier parte, se me arriman, me dan tarjetas, se me presentan, me ofrecen trabajos, me hacen propuestas, pero soy muy complicada para hacer amistades; un hombre me escribe y no le contesto, tengo que conocerlo muy bien, saber cómo es para aceptarle una invitación.

¿Ha tenido sexo por dinero?

Sí, lo hice algunas veces, lo hice porque me gustaba, con personas que conocía, que me agradaban, no lo hice con cualquiera. Fueron hombres con los que me sentía tranquila y segura, no el que primero que aparecía como se pueden imaginar.

¿Hoy volvería a hacerlo?

No, ya no. En este momento no la haría por dinero, no me interesa y lo tengo bien claro.

¿Qué haría hoy por dinero?

No es que esté muy necesitada, pero haría cualquier cosa que sea buena para mí, que no le haga daño a nadie y me incluyo, alguna actividad que me haga crecer como persona, trabajar, por ejemplo.



Lo que ha hecho Isabella a su edad no es nada fácil, así haya sido por gusto y porque quiso. Hoy es una mujer tranquila que no tiene remordimientos ni ansiedades. Cuando uno la mira, siente que ha desperdiciado buena parte de su juventud, pero ve en sus ojos la luz que se necesita para empezar de nuevo y hacer una vida normal. Tiene la personalidad para no ocultar su pasado y la sinceridad para no negar lo que hizo, dos virtudes que mezcladas con su belleza, su dulzura y su carácter la tendrían que llevar muy lejos. Ella quiere y sueña con un mundo que se parezca más al de las personas comunes y corrientes.

“Siempre he querido tener mi propio negocio, ser una empresaria e ir creciendo poco a poco para labrarme un futuro y asegurárselo a mis hijos, porque quiero tener mis propios hijos. Te cuento que ya empezamos con una empresa pequeña y familiar, tenemos una línea de sandalias y accesorios que se llama Isabydanieldonado y nos ha ido muy bien”.



¿Cuántos hijos quiere tener y cuándo?

Quiero tener cuatro hijos, y uno pronto para que disfruten mi juventud. Quiero gozar los mejores años de mi vida con mis hijos.

¿Piensa casarse formalmente?

Sí, claro que sí, porque a pesar de todo lo que hice soy muy creyente y trato de acatar la voluntad de Dios. Los hijos se deben tener dentro del matrimonio, son una bendición del cielo y una gran responsabilidad.

¿Se enamora fácil?

No, la verdad, no. He tenido pocos novios y soy muy complicada para conocer gente, mucho más para enamorarme. Me cuesta trabajo.

¿Qué la enamora?

Las mujeres somos tan raras que cuando nos tratan bien no nos gustan y cuando nos tratan mal los queremos, eso es terrible. Me gusta el hombre que es un caballero, amoroso, detallista, con carácter, inteligente, que no se deja mandar, que hace deporte o que habla de deportes y que es muy bueno en la cama. Eso es muy importante en la relación.

¿Qué porcentaje en una relación le da al sexo?

Uff… yo creo que el 50 %.

¿Tan poquito?

Pues sí, 50 % está bien. El sexo hay que acompañarlo con una buena convivencia, con inteligencia, con amor, con complicidad y, por supuesto, es clave que el hombre sea un buen polvo.

¿Qué es ser un buen polvo?

Un buen polvo se da con una persona que te agrade y te haga llegar, que no solo disfrute él, que también le importe la pareja y se preocupe por la satisfacción de uno.

¿El tamaño importa?

Mucho, es importantísimo porque un pene muy pequeño no te llega a producir placer. Es rico que haya buen tamaño.

¿Tiene orgasmos fácilmente?

Depende, me cuesta mucho llegar a un orgasmo, pero si el hombre lo hace bien, llego rápido, de resto no. Tiene que saber manejar el momento exacto, la posición exacta, las caricias exactas y las emociones exactas. Muy pocos hombres me han hecho venir, porque, además, me gusta dominar la situación.

¿Qué tan difícil es complacer a Isabella Obregón?

No es tan difícil, no soy una ninfómana ni una mujer que se demora dos horas para estar satisfecha. El momento puede ser corto pero placentero, no importa. Así sea cortico pero chévere, es suficiente.

¿Con qué regularidad?

Tampoco soy muy exigente en eso, solo que se haga con ganas, con buena vibra y bien. Mira que a veces me ha tocado enseñarles a los hombres, porque hacen bobadas como gemir, por ejemplo. Yo gimo, pero si un hombre lo hace se pierde el deseo y el estímulo.

¿Cuál es la mejor posición para que una mujer disfrute plenamente?

Depende de cada mujer, pero la que más me gusta es que me lo hagan en cuatro, el dogging.

Tres claves para ser un buen polvo.

Primera, que aguante y pueda responder al deseo de la mujer; segunda, que haga llegar a la pareja, y la tercera, que bese bien, eso para mí es fundamental.

El pecado más grande de un hombre en la cama.

Que llegue en dos minutos, que se venga rápido; eso acaba con la pasión y hasta con la relación.



Isabella habla fresca de su vida íntima, de sus deseos, de sus preferencias, de las cosas que le gustan y de las que no le gustan. No tiene prejuicios, es espontánea y dice lo que piensa. Esquiva la fama y se sonroja cuando le piden autógrafos o fotografías. Le gustan los israelíes, se convirtió a la religión judía y habla hebreo, pero no le agradan los hombres colombianos.

¿Qué la llevó a la religión judía?

Las costumbres, su unión, la solidaridad, sus principios. La judía es la más antigua de las religiones monoteístas, y recuerda que Dios le reveló a este pueblo los mandamientos. También quería otra alternativa; me gusta la cultura israelí.

¿Por qué no le gustan los hombres colombianos?

Porque no entienden fácilmente la libertad, porque son muy machistas, porque solo piensan en ellos, porque en el amor son egoístas. He tenido dos novios israelíes y son abiertos, comprensivos, no juzgan ni descalifican. Les he contado lo que hice para no llevarme sorpresitas y lo han comprendido.

¿Ningún colombiano le llama la atención?

La verdad, de pronto hay uno por ahí que es presentador de deportes, de Manizales, me parece una persona muy interesante, tenemos gustos parecidos y en lo poco que nos conocemos, me parece que tenemos muchas cosas en común y que podría haber algo maravilloso, si se diera la oportunidad.

Cuando salió la noticia en televisión de que tendríamos un romance, ¿qué pensó?

Ayyyy… yo dije: “Esta gente por qué habla tanta mierda”, todo lo que hacen para ganar audiencia y sobre todo con lo mal y feo que hablaron. Cómo pueden inventar una cosa de esas sin estar seguros, solo porque vieron un mensaje. Tú lo negaste y yo también, ninguno confirmó nada. Me sorprendí muchísimo y nunca imaginé salir en ese programa y menos que me comprometieran contigo. Los dos tenemos una amistad que ha sido muy corta y de lejos, apenas por Twitter. Te pedí un favor para la universidad y tú me colaboraste, me pareciste muy linda persona y que sería bueno seguirte tratando, pero nunca pensé que eso fuera a llegar a tanto. Esa gente sí está pendiente de ti, inventarte un cuento solo por un twit me parece terrible.

¿Por qué afirmó en un periódico que no éramos novios, pero que la pasábamos muy bueno, si no nos conocíamos?

Ellos me preguntaron que si eras mi novio, yo les dije que no, que tú no eras mi novio, que no éramos nada. Uno, para pasarla bien con una persona, no necesita tener una relación sentimental, pero no lo dije por ti sino por mí, por mi vida, por lo que pienso, que sin estar en una relación podemos tener cosas bonitas, ¿no crees?

Claro que sí…



Fueron varias horas, viéndola, hablando con ella y comprobando que detrás de actuaciones escandalosas y truculentas siempre hay otra cara de la moneda con cosas bonitas y personas bellas que han sido víctimas de los avivatos, las circunstancias o la ambición. Isabella siempre será la dueña de sus decisiones y su pasado jamás podrá juzgar su presente, hoy tranquilo, relajado, jovial y sin arrepentimientos. Ahora tiene una vida por delante para cumplir sus sueños y ser feliz.



Voy a hacer una última pregunta complicada: ¿Si yo le propongo que nos vayamos ya a hacer el amor, que me diría?

(Suelta una carcajada larga antes de responderme). ¿Qué quieres que te diga: una mentira o una verdad?



Quiero saberlo, aunque sea al oído…





FOTOGRAFía: ANNICHARICO

ASISTENTE de fotografía: CéSAR CUARTAS

MAQUILLAJE: JOHANA DíAZ

PRODUCCIÓN: JOHANA SORT

posproducción: marcelino parra



AGRADECIMIENTOS

iNCUBOS BY CATALINA AZUERO CL. 74 N.º 4-11 PISO 3 TEL: 3204140654

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