¿Cómo llegó a SoHo?

La primera vez que posé ya se conocía bastante la revista. En ese entonces un amigo, Juan Badell, me propuso hacer unas fotos en una mansión abandonada. Yo todavía no había empezado como modelo, pero igual las tomamos, sin tanto retoque, y quedaron buenísimas. Esas fotos las vio el director de entonces, Daniel Samper, y le gustaron tanto que nos dijo que quería publicarlas.

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¿Qué recuerda de las sesiones?

Fueron muy chéveres. Me acuerdo mucho de una loncherita de Betty Boop, de una pinta muy pin-up y de la casa, que era increíble: muy lujosa, como de los setenta, pero ya completamente derruida. Me acuerdo del piso, que estaba muy empolvado, y yo, como estaba ‘ligerita de ropas’, tenía un poco de escrúpulo. Me acuerdo de unas botas que tenía hasta arriba de las rodillas, de unas escaleras rojas, de un papel de colgadura. Me acuerdo del vestuario.

¿Y de las fotos, en general?

Fueron unas fotos muy bonitas: irreverentes, chic, fashionistas... La verdad es que yo he tenido la oportunidad de trabajar con grandes fotógrafos en SoHo que tienen conceptos muy cool.

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¿Qué dijo su familia cuando la vio?

No dijeron nada porque ya me habían visto ‘ligera de ropas’ en mis montajes artísticos. Yo estudiaba Artes Visuales y tenía un novio fotógrafo, entonces hacía una cantidad de instalaciones, de fotos y cosas conceptuales, y por eso no tenía una especial vergüenza o prevención con respecto al tema de la desnudez. Nunca he salido desnuda completamente, sobre todo por mis hijos y el colegio, pero en mi contexto de familia eso no es algo escandaloso. De hecho, mis papás siempre han coleccionado todas las revistas en las que he salido.

¿Cómo era su vida sentimental en esos días y cómo es hoy?

En esa época era novia de Jorge Pizarro, un fotógrafo que todavía trabaja para SoHo. A él le parecía chévere, muy normal. Ahora estoy soltera y dedicada a mis hijos.

¿Qué fue lo mejor de haber posado para SoHo?

SoHo siempre me ha encantado y es increíble hacer parte de su historia. Es una revista vanguardista, tanto en las cosas que ha hecho con las mujeres, que son muy lindas, como en el contenido, que es increíble. Posar siempre fue un privilegio; SoHo es una revista que ha llegado muy lejos y es un honor estar ahí. Creo que SoHo marcó un antes y un después en el mundo de las revistas.

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¿Volvería a posar?

Claro que sí. ¡Por supuesto! Lo seguiré haciendo, tienen conceptos increíbles. Siempre articulan ideas muy buenas con el tema de la desnudez y eso me encanta.

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