Entro al apartamento de Laura Rodríguez Roldán. Hemos cruzado apenas un saludo breve y me dice que le va muy bien en el trabajo, que gana entre cinco y seis millones de pesos quincenales. Laura tiene 18 años, el pelo negro largo hasta las nalgas, su cirugía de senos, los ojos verdes, sus ambiciones. Es webcamer; mejor dicho, se desnuda frente a una cámara y les cumple todo tipo de deseos a los clientes, que pagan por verla desde una pantalla. Trabaja desde un pequeño estudio o desde un pequeño cuarto en el apartamento donde nos entrevistamos, en Medellín. Empezó como webcamer antes de graduarse del colegio, cuando recién cumplió los 18… (Especial de modelos webcam en SoHo)

—Yo siempre había tenido muchas ganas, porque mi exnovio tiene un estudio de webcams, y empecé a insistirle que me dejara, pero él me decía que había que  esperar a cumplir los 18. Yo me soñaba de webcam. Cumplí 18 e inmediatamente fui a cambiar el pasaporte por uno en el que figurara la mayoría de edad, porque la cédula me la entregaban a los tres meses, y yo no me aguantaba tres meses sin trabajar. A los dos días me entregaron el pasaporte, y pum, webcam de una. Llevo apenas ochos meses.

Con el novio terminó hace poco. Dice que no le duele, que no piensa, que solo quiere cumplir sus sueños, que esta vida es una. Que después de pasar por cuatro colegios y graduarse, lo que necesita es conseguir dinero para comprar sus cosas: una casa, un carro, tiquetes para viajar.

Una vuelta por su Instagram deja ver la vida que quiere, que busca: carros de lujo, fiestas, camas grandes como canchas de tenis, mansiones sacadas de video de reguetón.

—Desde los 13 años soy modelo profesional y he estado en pasarelas y catálogos y videos. He hecho muchos videos: de Ñejo, de Kevin Roldán, de Mackie, de Rayo y Toby, de Jowell y Randy, me han salido cositas.

Sus videos son eso: el exceso de la lujuria, de la lascivia. Los raperos diciendo que quieren tener poder y a una mujer para darle sus usos. Poco más. Laura ve los videos como una extensión de su oficio: exponer su cuerpo, disfrutar mientras lo muestra. Siempre está el desenfado —en lo que habla, en lo que muestra— de quien no se deja gobernar. (7 Datos de curiosos de la industria webcam en Colombia)

—Yo he sido muy sexual toda la vida, y quería algo relacionado con el sexo, pero no me interesaba el porno porque tengo conocidos que lo hacen y sé que es duro. Me gusta la webcam porque nadie me toca, hago lo que quiera, hay días en que no me quito ni la camisa y gano buena plata. Hay gente que cree que es manosearse todo el día, y no es así. De pronto las personas tienen que adentrarse más en este mundo para entender qué es ser webcam. No es solo sexo, solo tocarse, es tener relaciones con diferentes personas. Hay gente muy sola que quiere amigos, quiere hablar, quiere conocerte, preguntarte qué haces, dónde vives.

¿Las webcam han cambiado la forma de tener sexo?

Sí, le han dado más juego al sexo. Más erotismo. Más morbo. La penetración ya no es tan importante. Antes tenías una relación y ya. A mí me gusta más la seducción y considero que es la manera de encoñar más. Me gusta más tocarme y que mi pareja vea y que disfrute con eso. Así la excitación es más fuerte. Uno debe probar de todo.

Ahora hay nuevas maneras de excitar, ¿no?

Ahora hay gente loquísima. Quieren que uno se amarre, me lo piden y yo lo hago. Hay un fetiche muy extraño, muy charro, me piden que me ponga una bolsa en la cabeza y me haga la muerta, y el man se excita solamente con ver eso, así se viene. Me han pedido que me pegue, que me muerda. Nosotras tenemos un juguete que va adentro de la vagina y que cuando te ponen plata, vibra… pues hay clientes que le dicen a uno: “Te voy a poner 100 dólares, pero quiero que cuando empiece a vibrar te hagas la muerta”. Al tipo eso le excita muchísimo, y le excita más que vos revivás con otra vibración. Parce, es superloco. Otros me piden que lama el reloj, el collar, las pulseras.

¿Siempre tiene accesorios delante de la cámara?

Yo siempre uso el reloj, a ellos les gusta mucho, y que se vea fino, caro. Les encanta que sea de marca. Yo siempre me arreglo muy bien las uñas. Es que no es solo sentarse y ser linda y ser operada, no. Hay que tener actitud, siempre usar un collar, algo que llame la atención. Una vez, un cliente me dijo que me pintara cada uña de un color diferente, todo el privado fue eso, y eso le excitaba. Después escogió un color y me dijo que me las pintara de un solo color. Por eso me pagó. (Soy mujer y la mejor modelo webcam se me empelotó)

¿Cómo funciona lo del pago?

La cosa es que uno trabaja para una página, y de la plata que los clientes pagan, uno se queda con un porcentaje. Ahí los clientes pueden hacer dos cosas: o pagar algo de plata para meterse en webcams públicas, en las que hay otros clientes pidiendo cosas e incluso pueden chatear entre ellos, o pagar más, generalmente 100 dólares, y tener un videochat privado, en el que ahí sí le piden a uno de todo.

¿Y algún cliente se ha enamorado de usted?

Siempre se enamoran, la idea es esa. Después de un tiempo te piden ser novios y hasta matrimonio. Te extrañan, te arman dramas. Si alguien se mete y te habla muy bonito o te manda mucha plata, el cliente empieza a preguntarte, y ellos pueden hablar entre ellos y arman pelea. Me ha sucedido que para demostrar su amor, empiezan a competir por mandar más y más dinero.

Laura cree que el éxito no depende solo de la belleza y de las operaciones, también se necesita un golpe de suerte. Y ella lo ha tenido más de una vez: ha dado con clientes dispuestos a dejar buen dinero, en su mayoría estadounidenses y españoles.

Cuando empezó, sus padres la apoyaron. Ahora, incluso se asociaron con ella para empezar un estudio de webcams y contratar a varias muchachas como ella: jóvenes, dispuestas, capaces de meter la cabeza en una bolsa o de usar cualquier juguete sexual, según dicte la orden del cliente. Volvemos a hablar de eso, de las órdenes de los clientes, pero Laura corta con la entrevista: tiene que seguir con sus negocios: tal vez lamer un reloj, tal vez tocarse, tal vez hacerse la muerta. (Dayanna pérez, la nueva estrella del porno colombiano)

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