Soy bogotana y estudiante de Arte, Psicología y Periodismo en la Universidad de los Andes. Sin siquiera imaginármelo, un día terminé haciendo parte del mundo del modelaje y de los reinados. Representé al país en Londres, en 2011, como Miss Mundo Colombia. Contado así, parece que mi vida fuera la de cualquier reina, pero quienes me conocen siempre me han definido como lo opuesto: paradójicamente nada más alejado de mi personalidad que los temas de belleza, no creo en los títulos ni reconocimientos que hace la sociedad, pues pienso que son solo alimento para el ego del ser humano. Creo que mi esencia está en algo más que en títulos profesionales o en ser una miss; nunca fui reina y jamás lo seré, no tengo un pelo de postiza, no soy la más femenina del mundo y estoy segura de que fui hombre en otra vida. En realidad, llegué al reinado con jeans rotos y botas Dr. Martens. Tampoco participé para salvar el mundo, buscar la paz mundial o ayudar a los niños víctimas de la violencia. Creo que no hay que ser reina para ayudar a la gente: fui reina porque la vida me puso ahí y porque en esa época todavía habitaba en mí una lucha de egos, pero eso desapareció el día que estuve entre la vida y la muerte hace cinco meses, cuando una apendicitis se complicó más de la cuenta. Eso me cambió para siempre. Creo que somos muy pocos los afortunados que tenemos la oportunidad de tener una experiencia tan fuerte para valorar la vida y convertirnos en seres humanos más íntegros.

No tengo muchos amigos y no salgo de mi casa, no soy amante de la rumba ni de los vicios, prefiero estar con mi familia, mis cinco gatos y mi perrita. Amo a los animales, creo que todo el tiempo nos dan ejemplo de vida. Me impresiona ver cómo la conciencia del mundo va en picada y el ego sube hasta las nubes. El ser humano ha olvidado su esencia. Con todos los avances tecnológicos, el hombre se ha convertido en una máquina más del mercado, un aparato que puede ponerse en modo de indiferencia, y pasar por este mundo en vano.

No me interesa mostrar que soy perfecta porque en realidad nadie lo es, por eso quise hacer las fotos muy naturales y libres de Photoshop, pues no quiero crear un estándar de belleza. Ahora las mujeres han perdido su identidad y su personalidad mandándose a hacer, por cumplirle a una sociedad. Quise hacerlo no para mostrar a una vieja buena, pues no tiene sentido. Así como ven, así soy.

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