Cartagenera, pero ciudadana del mundo. Muriel dejó su ciudad natal a los 14 años y en Bogotá estudió el colegio; se graduó, empezó a estudiar actuación y montó un par de bares con los que no le iba nada mal. Sin embargo no era feliz, sí con la actuación, pero no con la vida nocturna, más allá de que le fuera muy bien económicamente. Vendió todo y se fue a Nueva York, de eso hace ya diez años. Conoció a Prince, trabajó con Lenny Kravitz y Spike Lee, y ha sido imagen de Nike, Mercedes Benz, Adidas y la cadena de almacenes Target.

De una niña cualquiera en Cartagena a una cotizada modelo en Nueva York, ¿cómo es eso?

Estudiaba en el Colegio La Presentación, en Cartagena, a los 14 años me fui a Bogotá, al Carmelo. Era la "corroncha" de la clase y perdí quinto de bachillerato. Siempre supe que lo mío era la actuación, en el colegio actuaba y cuando me gradué entré a estudiar al Teatro Libre. Abrí dos bares, me dedicaba a eso casi todo el tiempo, pero me sentía vacía porque no estaba persiguiendo mi sueño de ser actriz, así que vendí todo y me fui a Nueva York.

Sacrificó algo con lo que le iba bien para lograr lo que quería...

Hace diez años llegué con dos maletas, cinco cajas de mudanza y 30.000 dólares. Las cajas se perdieron en el viaje y los dólares se fueron volando. Nueva York es una ciudad muy cara.

¿Qué llegó a hacer?

Trabajé de mesera en un café y fui detective privada. Era en una empresa de seguridad, tenía que seguir personas y pasar el reporte. Aguanté cuatro semanas.

De detective a modelo hay un trecho grande. ¿Cómo llegó allá?

Hace ocho años hice mi primer trabajo gracias a Ben Watts, un amigo, es fotógrafo y el hermano de la actriz Naomi Watts. Fue con Bud Light, la cerveza. Me fue bien y Ben me recomendó para otro trabajo, esta vez con Nike. Somos muy amigos, gracias a él llegué a la agencia de modelaje Ford, la que aún me representa.

¿Conoció a Naomi Watts?

No somos amigas, la conozco por Ben, además cumplimos el mismo día, el 28 de septiembre. Hace rato no la veo porque por su carrera se mudó a Los Ángeles.

¿Y qué hacía con respecto a la actuación, su sueño?

Estudié Arte Dramático en el instituto Lee Strasberg, y en NYU (Universidad de Nueva York). En esa época actué en cortos y aparecí en comerciales de televisión, mezclé el modelaje y la actuación.

Ha trabajado con gente como el director de cine Spike Lee y el músico Lenny Kravitz. ¿Cómo se llega a eso?

Fue en She hate me, con John Turturro, Monica Bellucci y Ellen Barkin, donde logré obtener un papel tras hacer audición. Se trata de una escena de cinco minutos, como un flashback, en la que un hombre llega donde su novia y la encuentra con otra mujer. Con Spike hubo un clic inmediato, nos llevamos bien y a veces me llama para que lea guiones con él. Con Lenny salí en el video de Again. Yo trabajaba en el Café Habana, donde grabaron el video, y me llamaron para que saliera.

Mucha gente famosa ha pasado por su vida. ¿Cómo los diferencia de la gente normal?

Yo los veo igual, sobre todo acá en Nueva York. Owen Wilson anda en bicicleta, Julia Roberts come en restaurantes como cualquier otra persona. A Lenny lo conozco porque vivíamos cerca. Tiene muy buena cola y es bajito, así que se pone zapatos altos. También conocí a Prince porque había una posibilidad de hacer un video con él. También es de baja estatura, parece un gatito, tiene las manos pequeñas. Al final no quedé, pero fuimos a comer, aunque no come mucho, solo cosas crudas o algo así. Come tan sano que parece una planta.

Fotos, televisión, actuación, ¿Qué más hace?

Escribí dos guiones y busco la forma de hacerlos realidad, sigo con el modelaje, hago audiciones para cine y quiero trabajar en proyectos de cine en Colombia. Al margen de esto, colaboré con la Fundación Alas buscando en Latinoamérica niños de escasos recursos con talento artístico para que fueran a conciertos en Buenos Aires y México D.F. Descubrí a Yeimi Arrieta, reina del acordeón, Diosebeth, una niña poeta que recitó un poema en El Zócalo en un concierto de Maná, y a Carlitos, un niño de la calle a quien estamos ayudando.

Hablemos de las fotos. ¿Cómo fue trabajar con Mauricio Vélez?

Admiro a Mauricio, es un gran fotógrafo. Queríamos mostrar distintos aspectos de Nueva York y tomamos las fotos en un edificio industrial, en una casa de burlesque llamada The Box y en la calle. Aunque no se nota, el frío era insoportable.

Las fotos son fuertes y le hacen a uno pensar de todo...

Las fotos en el baño de The Box son muy fuertes, tienen personalidad.

Hablando de eso, ¿ha tenido sexo en un baño, en el metro, es decir, en un lugar público?

No. En el metro es imposible porque siempre está lleno. En un cine tampoco, yo hago cine y no haría nada sexual allá. Siempre odié la gente que iba a cine a besuquearse. A cine voy a ver cine.

Al haber hecho una escena con otra mujer en una película, ¿qué hay del tema, ha estado con otra mujer?

Nunca, aunque sigo viviendo y cualquier cosa podría pasar. Simplemente nunca ha existido una atracción fuerte con otra mujer para que pase.

O sea que de tríos ni hablar…

Me lo han insinuado, lo que pasa es que yo soy una persona descomplicada en el trato, entonces la gente a veces malinterpreta, cree que dejo la puerta abierta, pero no. Lo bueno es que yo me lo tomo con toda tranquilidad, no me siento ofendida.

Es raro. Una mujer como usted, que se dedica al modelaje en una ciudad como Nueva York, y que sea tan juiciosa.

No critico a los que llevan una vida sexual agitada porque en el sexo se vale todo. Yo he visto a gente tirando en sitios públicos, en Brasil por ejemplo, y me llamó la atención porque era como lo más normal del mundo. No todos tienen que estar haciendo locuras sexuales, a mí me gusta más la estabilidad sexual. Si me hiciera falta estar con más hombres o mujeres, lo haría. No soy un estereotipo porque los estereotipos están para ser rotos. Yo soy arriesgada en otras cosas de la vida.

¿Cómo fue su primera vez?

En un paseo en Colombia con mi primer novio. Yo tenía 17 años; él, 20 y algo. Pasaron dos años antes de hacerlo porque yo no estaba lista. Duramos como un año más después de la primera vez, me di cuenta de que no era la persona para mí.

¿Y la segunda vez, qué tal?

Igual, nada cambia como hasta la cuarta vez que se tiene sexo, cuando uno ya entiende qué está pasando y lo disfruta.

Entonces, ¿qué le deberían advertir a uno de la primera vez?

Que la tensión es muy grande, que uno debería relajarse y dejarse llevar.

¿Quién es su pareja actual?

Mi esposo desde hace cuatro años. Es un uruguayo de padre alemán y madre inglesa, y es director de cine publicitario.

¿Le gusta hablar en la cama? ¿Qué dice?

Claro que hablo, pero no digo mi expresión favorita porque es como una marca registrada. Si la digo, de golpe la copian.

¿Qué es lo que más le gusta del sexo?

El juego previo. Tocar, sentir, oler, besar, me parece más erótico que el acto en sí.

Por último, ¿ha tenido sexo con alguien famoso?

No, y si lo hubiere tenido, no lo diría.

Parece que no es del todo sincera...

(Risas) Dejémoslo así.

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