Sabrina nació en Florencia hace 23 años y sus medidas son 85-60-86. Esto, por supuesto, tiene su explicación: en el 2006 fue elegida Señorita Caquetá tras casi diez años en que su departamento no participaba en el Concurso Nacional de Belleza. Y no es que nos parezca importante resaltar lo anterior, pero no deja de despertar cierto morbo que ex reinas como ella aparezcan en esta revista tal como quisiéramos verlas en Cartagena. Sabrina, desde hace un año, trabaja en la barra de Kukaramakara de Bogotá —también existe en Cali y Medellín—, lugar que es famoso por su buena música en vivo y en directo. Allí llega todos los jueves, viernes y sábados a las 7:00 de la noche para arreglar la barra, hacer el inventario y dejar todo listo para dedicarse a preparar cocteles y servir tragos. Quienes han probado cada cosa que hace opinan lo mismo: sus margaritas y martinis son tan buenos que la tienen declarada como bartender de exportación. Pero como no todo en su vida es trago y rumba, las mañanas las dedica a estudiar Psicología en la Universidad Pedagógica de Bogotá y una que otra tarde a su otra pasión, el modelaje. Disfruta mucho de la música crossover y le encanta bailar. Dos veces al año viaja a su tierra natal para ver a su familia y, desde ya, nosotros esperamos que sus jefes no se la lleven a Miami, donde inaugurarán un nuevo Kukaramakara en septiembre, para así poder seguir teniendo el placer de verla todos los fines de semana.
 
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