Carolina Londoño, la exreclusa más bonita de Colombia

Le presentamos a una de las mujeres más lindas del país, quien además acaba de pasar por una experiencia que le cambió la vida: estuvo los últimos dos años en la cárcel de Jamundí y allá terminó convertida en actriz, gracias a la fundación Teatro Interno, de Johana Bahamón. Con ustedes, una caleña espectacular, y con mucho para contar.


Mi encuentro con Carolina Londoño

Por: Johana Bahamón

Nunca fui la más juiciosa ni la mejor estudiante. Solo una vez sobresalí en algo diferente a mi indisciplina y rebeldía: fue el único día que icé bandera, el día que dijeron mi nombre y por primera vez no tuve que ir a la oficina de la directora, sino por el contrario me tocó pasar al frente a izar bandera por mi “alegría de vivir”. Cada viernes en mi colegio se destacaba algún valor, de los miles que había fruto de la ya agotada creatividad de los profesores, y por fin me tocó uno.

Ese reconocimiento fue muy significativo para mis padres; se aferraron a él sabiendo que muy seguramente iba a ser el único que me darían en lo que me quedaba del colegio, y quizá de la universidad. Lo veían como un premio también para ellos; después de todo, ¿qué otra cosa quiere un padre en la vida que hacer feliz a su hijo? Era, sin duda, un galardón a su buena labor como padres. Ahora creo que fue un re-galo que la vida les mandó para que se llenaran de fuerza y se preparan para lo que les esperaba...

Hoy, así como celebran mis logros, también sufren mucho por portadas como esta. Pero gracias a la libertad y seguridad que me han dado para no tener distancias con las diferencias, llegué a la cárcel y descubrí mi verdadera pasión.

Tengo 34 años y hace cuatro mi vida se dividió en dos: antes y después de entrar a una cárcel. Conocí una realidad. La privación de la libertad, el rechazo de la sociedad al recluso por los delitos cometidos, la separación de sus seres queridos, la estigmatización frente a la comunidad, la convivencia en un lugar donde se transgreden los valores, los principios, las leyes, la moral… Estas son situaciones que viven a diario las personas que ingresan a las cárceles para “pagar” por sus delitos.

Los efectos del cautiverio y el aislamiento generan daños psicológicos y comportamientos traumáticos que complican las posibilidades de una verdadera reinserción social y laboral. Eso, sumado a una situación de ambivalencia: que la sociedad se considera víctima de los deli-tos cometidos por los presos, y estos, a su vez, se consideran víctimas de las circunstancias y de un sistema que los rechaza. Hay sentimientos polarizados para los que se debe buscar una verdadera reconciliación que facilite en el futuro la auténtica resocialización.

Hace cuatro años trabajo en las cárceles. En 2013 creamos la Fundación Teatro Teatro Interno, para liderar, defender y visibilizar los derechos de las personas privadas de la libertad. Durante todo este tiempo de trabajo ininterrumpido, hemos ayudado a más de 4000 in-ternos y pospenados.

Vi por primera vez a Carolina cuando fuimos al Valle con el equipo de la fundación a hacer casting para escoger el grupo de teatro que representaría a la cárcel de Jamundí en el Segundo Festival Nacional de Teatro Carcelario. En la siguiente visita la vimos actuando y quedamos impresionados con su talento. Por su buen desempeño como actriz, y porque ya estaba próxima a recuperar su libertad, se ganó una beca de actuación en la Academia Charlot, dirigida por Daniel Botero, uno de los jurados del festival.

Con los programas de la Fundación Teatro Interno y nuestro modelo de intervención, generamos nuevas oportunidades y logramos un reconocimiento de la sociedad civil hacia una población vulnerable que merece que se le respeten su dignidad y sus derechos humanos. Queremos que quienes estén privados de la libertad puedan restaurar los vínculos con su familia, reintegrarse, reconstruir los lazos sociales, tener oportunidades laborales —dentro y fuera de la cárcel— y reducir al máximo la reincidencia.

Hoy les presento a una persona que logró conservar su identidad, una mujer que cometió un error y, como todos, merece una segunda oportunidad. Ella es Carolina Londoño…

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