Yelinka Granado: la profesora venezolana de baile y pilates

Yelinka es de Caracas, Venezuela. Lleva dos meses en Colombia. A pesar de ser administradora de profesión, se ha dedicado a su pasión: el baile. Le presentamos a la profesora venezonala de pilates más bonita. Además le tenemos un regalo, sígala en su cuenta personal de instagram @yelinkagranado


¿Por qué decidió venirse a vivir a Colombia?

Principalmente porque, a pesar de mis esfuerzos por tener una buena calidad de vida en Venezuela, todo era en vano. Por ejemplo, la inseguridad allá es terrible: era difícil salir a la calle sola. Algunas compañeras de trabajo sufrieron secuestros hasta en sus propias casas. Yo fui víctima de una agresión en plena calle y eso me marcó. Tenía una constante sensación de miedo que finalmente me llevó a tomar la decisión.

¿Hace cuánto llegó?

Hace apenas dos meses.

¿Y a qué está dedicada desde entonces?

Soy administradora de profesión, pero antes de venirme, estudié Danza Contemporánea y Teatro en Caracas. Además, soy profesora de pilates desde hace siete años. Desde que llegué a Colombia entré a estudiar Ballet Jazz en la academia Bogotá Capital Dance y, aparte, quiero abrir mi propio estudio de pilates.

¿Cómo organizó el viaje?

Hablé con mi tío y con algunas compañeras de pilates que viven en Colombia y me dijeron que acá la situación estaba bien. Después hablé con mis padres, les dije que no aguantaba más la inseguridad, y ellos, que se quedaron en Caracas, apoyaron mi decisión.

¿Sigue muy mal la cosa por allá?

Sí, y la verdad cada día que pasa es más difícil, según lo que veo en noticias y lo que me cuentan familiares y amigos que siguen luchando por sus derechos. Continúa la escasez de productos, la inseguridad y el poco acceso a recursos básicos, como educación o alimentos.

¿Qué tiene que pasar para que la situación mejore?

No solo se necesita un cambio de presidente sino un cambio total de la política de gobierno: toda la visión del país debe mejorar para que nuestros derechos como venezolanos mejoren. Los habitantes también deben unirse y tener ese sentido de pertenencia que nos merecemos. Hay que dejar atrás tanto odio.

¿Qué es lo que más extraña de su país?

El calor de la gente: de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros de estudio, de danza. Esos lazos se construyen y son difíciles de olvidar.

¿Qué le gusta de Colombia?

Me gusta que puedo caminar con mucha libertad por Bogotá, aunque me cuentan que, obvio, también toca tener cuidado. También me encantan la comida colombiana, el respeto de su gente y el recibimiento que me dieron cuando llegué: nunca me sentí excluida.

¿Cómo le ayudó Colombia en su carrera profesional y personal?

Acá encontré un grupo de danza que me recibió de manera espectacular y conocí a varios maestros de pilates que me ayudaron a instalarme. Todos han confiado en mí muy rápido.

¿Cómo describe a una mujer venezolana?

Nosotras no nos quedamos atrás: siempre buscamos resolver los problemas, somos pujantes y luchadoras.

¿Qué opina de los hombres colombianos?

Aún no los conozco a fondo, pero me he llevado la impresión de que son muy respetuosos y caballerosos. Eso me encanta.

Entonces, ¿saldría con un colombiano?

Claro. Tenemos muchas cosas en común, somos países hermanos y ahora que vivo en Colombia, estar con un colombiano sería lo más lógico.

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