Diana Krall, bien de música y mejor de marido
Nos permitimos hacer el siguiente comentario, empapado en lo que podría parecer el más puro machismo: ¡qué bien le sentó a Diana Krall el matrimonio con Elvis Costello! ¿Machista? Tal vez, pero siendo esta una revista 'solo para hombres', corremos el riesgo.
The girl in the other room es el más nuevo -y emocionante- álbum de Diana Krall, y, volviendo a lo del machismo, no habría sido así, seguro, si la Krall se hubiera casado con Michael Bolton, Lionel Richie o Richard Marx. La desposó Declan MacManus, alias Elvis Costello, uno de los músicos británicos más independientes y creativos de las últimas tres décadas. Y la Krall, una de dos, o por consejo del marido o por vergüenza con él, se lanzó a la empresa de hacer un jazz libre de estándares o compromisos comerciales. El disco de Krall lo persigue a uno durante horas, quizás un par de días, y hay que oírlo de nuevo. Cuidado: el sonido de Krall no es nuevo, ella es la misma pianista y vocalista de siempre, potente, precisa, brillante. Lo que ha cambiado es el norte de su carrera, que da un timonazo alejándola de convertirse en una especie de Celine Dione del jazz. Para allá iba.
¿Costello es el responsable? Recibe crédito en siete canciones, generosos agradecimientos en el folleto y, curiosamente, Krall canta piezas de Tom Waits y Joni Mitchell, dos artistas que para nada molestan a Costello. Pero no, los laureles no son para él, son para ella, aunque nadie duda de que a la canadiense todas las noches le calienta los pies un asesor de marca mayor.
The girl in the other room
DIANA KRALL
UNIVERSAL

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