Dice Wikipedia que la Guerra Fría es un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo e incluso deportivo iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial donde ninguno de los bloques participantes toma acciones directas contra el otro. Confrontación indirecta, que no 
pone la cara de frente, sino que utiliza estrategias ocultas para ganar y cumplir con su objetivo.


El día de la inauguración del Mundial de Fútbol Brasil 2014 en medio de la fiesta y de la alegría desbordada entramos al estadio de São Paulo para ver el juego inaugural entre la Selección anfitriona y el combinado de Croacia .

Ya por fin sentados y habiéndonos aguantado una eterna fila, una caminata de kilómetros y tal vez uno de los shows de inauguración más flojos de la historia mundialista, quedamos en medio de una mancha amarilla de hinchas brasileros y al frente de un extraño grupo de Croatas.

Llegó el momento de la salida de los equipos al campo y todos emocionados nos pusimos de pie para aplaudir. A continuación vinieron los himnos donde el Brasilero se lució por el canto apoteósico a capela después de la terminación de la música. Cuando llegó el turno del país europeo, todos los Croatas al frente nuestro con las camisetas a cuadros rojos y blancos se abrazaron y de manera muy inspirada empezaron a cantar con el corazón un extraño dialecto, que ni parecía muy croata y más bien se asemejaba a un sonido gaga emitido por un bebé tratando de seguir un ritmo.

Con mucha curiosidad los seguí detenidamente para entender ese metalenguaje, hasta que el himno se acabó y todos efusivamente gritaron: "Croacia" pero en español. Los miré con ojos de investigador privado hasta que observé una pista definitiva que ayudaría a resolver el misterioso caso.

Debajo de la camiseta puesta de uno de ellos se vislumbró un poco de camiseta azul y blanca, totalmente argentina, y lo mismo sucedía con el otro y el otro y así decenas de ellos. 

Eran todos argentinos, hablaban argentino pero estaban como agentes encubiertos disfrazados de Croatas con un simple objetivo: ir en contra de su archienemigo, Brasil, sin ser delatados.

Fueron Croatas por un rato y hasta intentaron balbucear su himno sin hablar una sola palabra del idioma, pero retornaron rápidamente a su esencia: La Albiceleste.

                    

Evidenciaron claramente su rivalidad de vecindario, histórica, económica, política, social y obviamente deportiva, donde los espías también cumplen su misión y realizan todo lo que se necesite para lograr su objetivo, sin dejar huellas, ni rastros, al mejor estilo de la Guerra Fría, la cual mientras exista Fútbol y haya emociones , jamás se podrá terminar.

JCO
@juancarlosortiz

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