Señor Jimmy Gutiérrez:

 

Mi nombre es Alejandra Omaña, estudio Comunicación Social en Cúcuta y quiero ser una buena periodista y algún día escritora. Como dijo Daniel Samper Ospina sobre las crónicas de Alberto Salcedo Ramos, “Saber darles matrimonio feliz al periodismo y la literatura”. (Daniel Samper Ospina y Alberto Salcedo Ramos son dos importantes periodistas, por si no lo sabe)

 

Mi caso es el siguiente: Aunque el destino no me ha permitido conocerlo (y espero no conocerlo nunca) no soporto su música. Desconozco si su trayectoria artística es larga o corta, si es famoso, si ha recibido premios de algún tipo, si canta en grandes tarimas o solo en ferias de pueblo. No sé nada más que su nombre.

 

Ayer en la tarde, mientras intentaba ver los Juegos Olímpicos, tuitear y leer, me desconcentré; la razón es que  frente a mi casa, zona residencial, pusieron una taberna-bar-estanco-guiso y allí suenan sus canciones.

 

No soporté más su voz y lo busqué en Youtube,escribí “chupemos güaro” y encontré su canción, que en realidad se llama “Pa’ las que sea”. Finalmente, pude escucharla con más calma. En el local del frente la ponen muy seguido pero no había podido entender bien la letra. Señor Jimmy, debo decirle que, encontré muchos trabajos suyos como: “Pa’que afines”, “Estás como una garra”, “Patrón de patrones”, “Que trabaje el mozo”  y “Vendo a mi suegra”, no sé qué pensar. No sé qué me indigna más, si la gente que produce sus videos y canciones, usted o quienes las escuchan.

 

Esa música de cantinas pobres, de obreros descamisados con pecho peludo y sudor de varios días, me desconcierta. No puedo soportar un minuto más ver a la gente en su estado más lastimoso, sentados en taburetes a la luz de una bombilla de neón azul, con decenas de botellas vacías a su lado o vaciando sus vejigas en orinales olorosos y comunitarios, cantando en coro “después nos vamos pa’ onde las putas, pa’onde las putas patas corticas nos lleven”.

 

Escuchar sus canciones me produce una sensación rara, realmente no descifro qué es, porque mientras escribo esto tengo dibujada mi mayor cara de asco. Es asco, lástima, tristeza. El sentimiento que más se le parece es el que se nos produce cuando vemos un perrito en la carretera con sus tripitas por fuera. Es extraño, y me hace sentir sucia porque a veces se me pega en la cabeza su canción.

 

Señor Gutiérrez, sus canciones son repugnantes, burdas, chabacanas, pobres, sucias y pegajosas. No tengo nada en contra suyo pero le garantizo que por lo menos la taberna-bar-estanco-guiso frente a mi casa dejará de funcionar en pocos días. Si no pusieran canciones como las suyas, tal vez yo no habría llamado a la Policía para que cierre ese sitio que funciona en una zona residencial.

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